«A mí no me votan porque sea guapo sino por las ideas, y las ideas no tienen edad». Es cierto. Nuestro alcalde anda preocupado por la belleza y por esa cara de «yo-no-fui» autosuficiente que el paso del tiempo ha arrugado y envejecido como cuero seco. En realidad no se trata de una preocupación personal por el aspecto físico sino que, más allá de la materia, la comparación con su contrincante político, el candidato del Partido Popular, tiene que ver con el tiempo como elemento efímero. Uno, Castro, en las postrimerías de su carrera política y enfilando la recta final del plazo que a todos se nos concede, el otro, joven, apuesto y también con ideas; aunque eso último sea lo que más enoje al alcalde. La mayoría de las veces se le ve triste, al alcalde, como a la princesa de Rubén Darío. ¿Qué tendrá el alcalde?

En una reciente entrevista en el periódico Getafe Capital, valorando la legislatura que concluye en el próximo mes de mayo, Pedro Castro, se pone sólo un notable porque asegura que «es malo morir de éxito». Malo es morir políticamente, de éxito o de fracaso; morir años y años sin una vivienda, esperando un trabajo, pagando impuestos, y hasta de hambre o injusticia; malo es morir por culpa de la intransigencia de los terroristas; malo es morir, simplemente, aunque sea inevitable y siempre inoportuno.

La sexta legislatura de Pedro Castro al mando del Ayuntamiento de Getafe se ha caracterizado por el declive de un ayuntamiento a la deriva, sin capitán, empeñado en enfrentarse a los nuevos movimientos ciudadanos, a los que no se cobijan en los aledaños del poder, aduladores y chaqueteros que rebañan las migajas de la tarta que se reparten los ex concejales y sus amigos, y a los que han levantado la voz para criticar las corruptelas.

Si tuviéramos que destacar algunos de los temas más importantes de los últimos cuatro años, tendríamos que citar la movilización vecinal contra la ecotasa, la «guerra de las 12.000 viviendas» de Los Molinos-Buenavista y la presunta «Ciudad de las Vanguardias». Y en cualquiera de ellos el Ayuntamiento, y su alcalde, han demostrado una capacidad política limitada, tímida y sectaria. El diagnóstico es claro. El Ayuntamiento padece parálisis mental, Dr. House. La cabeza no funciona. Todo lo demás son paparruchas.

Y si no lo creen lean atentamente lo que dice de la famosa Ciudad de las Vanguardias. Después de situarla en más de punto del plano del pueblo, este proyecto amorfo, incoloro e insípido se ha ubicado en los cuarteles de la Avenida John Lennon. «¿Te imaginas la cantidad de artista que podrían entrar ahí?» –nos pregunta Castro. «Hay habitáculos, hay dormitorios, está preparado. Me parece que los cuarteles van a ser la auténtica gran Ciudad de las Vanguardias, la oportunidad, el encuentro hippy del mundo cultural. Donde los jóvenes creadores que no son nadie pueden encontrarse para hacer su apuesta. Apostar por los don nadie».

En lugar de ideas el cerebro del alcalde pare esperpentos. Más de veinte mil jóvenes esperando una vivienda en Getafe y su señoría apuesta por soluciones «habitacreacionales» para los artistas parias del mundo. Getafe Capital parece, a la vista de lo publicado, el periódico local del PP. Menudo favor … ¿Cuánto pide el Ministerio de Defensa por los cuarteles? ¿Cuánto piensa gastar el alcalde en los don nadie? Apueste.

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Publicado como Pepito A. Serrín en el Blog Getafe Exprés