Hoy nos llamaron del Campus de Tecnificación del Club de Baloncesto de Calpe para que Fernando acudiera el polideportivo donde tendría una sorpresa. Desde que llegamos a la playa se incorporó a la disciplina y al programa planificado por el club calpino. La vocación, o mejor dicho devoción, de nuestro hijo por el deporte de la canasta nos ha obligado a abandonar la atalaya y adentrarnos tierra adentro a pesar de que es sábado por la tarde. Algo, casi prohibido.
Cuando llegamos, ya estaban casi completas las escalinatas de acceso al pabellón donde juega el CB Calpe. La sorpresa era mayúscula. Estaban esperando a Gasol. La cara de ilusión se reflejaba en el papelito que cada uno de los jóvenes participantes en el «campus» blandía con la esperanza de una firma autógrafa del gran jugador español. Los padres, quién lo duda, con nuestras camaritas digitales. Y, vaya tela, hasta la televisión de Calpe con una cámara de vídeo que parece de juguete.

Pau Gasol regresaba de asistir al Campus de Baloncesto de Villajoyosa y parece que había accedido a visitar a los niños y jóvenes que participaban en el cursillo de Calpe. Lo cierto es que ese día los integrantes del evento calpino libraban hasta el lunes. Pero más vale llegar a tiempo que rondar un año. Alguien, y digo alguien, porque tuvo que ser alguien el que consiguiese el mérito de desplazar al astro de los Lakers hasta las inmediaciones del Peñón de Ifach. Alquien le dijo que los niños, que el campus… que cómo sería de bonito, de ilusionante…
Efectivamente, Pau accedió a realizar una visita a sus jóvenes idólatras de Calpe. Él es, sin lugar a dudas, su campeón, su modelo, su… casi dios.

El coche de Pau (un Ssang Yong) apareció y, con las mismas, dio marcha atrá y se alejó. A poco, el responsable dijo que no serían posibles los autógrafos ni las fotos. Nada de firmar papelitos, ni camisetas, ni zapatillas, ni… -mucho menos- fotos.

Bueno; nadie nos impediría que al salir del coche le fijáramos digitalmente con el peñón al fondo. Pero no. El día se había terminado de romper. El todoterreno del as del baloncesto se retiró de nuevo de manera precipitada y definitiva. Cuchicheos. Comentarios. Se ha ido. Ya no vendrá…
¿Pero cómo …. (píiii…)? ¿Quién narices ha organizado esta … píiiii?

Pau se ha ido. Los jóvenes calpinos y algún madrileño que otro se han quedado con un palmo de narices esperando a Gasol. Algún padre achaca al jugador la culpa de la desilusión que se ha generado en las almas de los pequeños. Sin embargo, a nosotros nos parece que ha habido un terrible malenteendido. Será un problema del idioma (¿Catalán, valenciano, castellano o inglés?) o simplemente que la gente no habla claro.

Pau esperaba que los chicos estuvieran jugando o entrenando en el polideportivo. El responsable del escarceo deportivo, suponía que no fuera tan importante que los chicos estuvieran, simplemente, esperando a Gasol.

Finalmente, nos volvimos a la atalaya con la sensación de una mala gestión a pesar de la buena intención y de la generosidad (aunque estricta) del rey del basket español. Los niños se habían quedado sin esa gran oportunidad de aprender y de «tocar» a su ídolo. Penoso.