El nivel de desarrollo de las sociedades se mide, entre otros factores, por el grado de escolarización y por la calidad de la educación que imparte a sus niños y jóvenes. La Comunidad de Madrid quiso constatar algo que parece evidente: el bajo nivel y las carencias, en general, de la educación madrileña y sobre todo la pública. La necesidad de esa prueba, que deberían haber superado niños de cursos anteriores, es discutida por unos y criticada por otros. Incluso alguien dijo previo a la prueba que era «demasiado fácil» pensando que la Comunidad quería manipular los resultados. Hoy,… queridos alumnos vamos a tener… un examen sorpresa. ¡Y vaya sorpresa han sido las notas!

La publicación de los resultados, y del cuestionario, de la prueba de conocimientos y destrezas imprescindibles (CDI) que se realizó en mayo a sexto de primaria ha suscitado un debate al que no queremos sustraernos. Parece que después de todo, no ha sido una mala idea.

Hay que tener en cuenta que los resultados publicados en los diferentes medios se ha confeccionado a base de «medias»; la media de los resultados de todos los alumnos de un colegio, mediados el dictado, comprensión de textos, conocimientos generales, el cálculo y los problemas matemáticos. Nadie ignora que la estadística es «una pequeña ciencia» más cerca, en numerosas ocasiones, de la mentira con «exactitud matemática» que de la verdad. Es posible que en algunos casos no se examinaran todos los alumnos de un colegio; imagínense que de 50 alumnos «dejamos ese día en su casa» a los 10 más atrasados, lentos o a los inmigrantes que no saben casi ni hablar castellano. La nota media de ese colegio se situaría evidentemente entre el 6,0 y el 7,5 y con un poco de suerte el colegio podría aparecer entre los 100 mejores de la Comunidad de Madrid.

Y en el lado contrario, es de imaginar la situación en la que quedan los profesores de las escuelas, en general las públicas, que suspenden el examen. Penosa, si el esfuerzo del docente es verdadero y se parte el espinazo todos los días en aulas públicas con una mezcla social explosiva, divergente culturalmente y con pocos medios. Peor es , y más terrible, si la escuela está dominada por un profesorado la mayor de la veces veces desmotivado, desmoralizado, mal pagado, …y a veces, incluso, sin vocación docente.

Resulta decepcionante comprobar que en el «ranking» de los cien «mejores» colegios de Madrid no haya ni uno solo de Getafe; ni público ni privado, Y resulta contradictorio o no conveniente con aquello de ser la Capital del Sur. Leganés, sin in mas lejos ha incluido cuatro colegios en la «centena divina», uno de ellos con medalla de plata. Es, en todo caso, un dato desconcertante. ¿Tanta diferencia hay entre la educación pública que se imparte en Leganés y en Getafe? ¿Tan distintos son los colegios y sus profesores? ¿Tan distinto es el nivel intelectual de los hijos de nuestros vecinos pepineros?
Y más decepcionante es la lista (subjetivamente) para los que hemos optado por la enseñanza en la escuela privada; y la hemos elegido fundamentalmente porque la privada tiene más medios económicos para cumplir su función; a veces, como al mirar la lista, comprobamos que el nivel de inversión económica en nuestros hijos es mayor que el retorno que nos llega de la máquina educativa. Es triste pensar que en el colegio de tus hijos, hay alumnos que no saben «de qué color era el caballo blanco de Santiago»? cuando lo tienen que «adivinar» de un texto con cinco párrafos.

En el caso particular de Getafe destaca que los primeros puestos del listado local corresponden a colegios privados o concertados. Lo segundo es que aun habiendo colegios públicos que tienen un excelente nivel se ha perdido no sólo parte del prestigio que muchos tenían hace unos pocos años, cuando éste era el «reino» de Rafael Caño, sino su «calidad» (esadística). Por último, reseñar que hay colegios en nuestro pueblo que no han aprobado. ¿Cómo se llama el concejal, o concejala, de Educación?

Si la estadística es una ciencia «difusa» también puede ser preocupante cuando nos deja el dato (también estadístico) que los alumnos de sexto de primaria de cuatro colegios públicos han suspendido una prueba que deberían aprobar los de quinto. ¿Faltan medios? ¿Falta cualificación del profesorado? ¿Vocación? ¿Falta apoyo exterior? ¿Más implicación de los padres?¿Tenemos que «hacer» los niños más listos?… Es posible que con las células madre…

¡Qué pensarán de todo ello esos profesores de colegios públicos que llevan a sus hijos a otro, distinto y privado! Sin jergas, sin tapujos, … hablamos de la educación de nuestros hijos, de los futuros trabajadores y dirigentes, de nuestro futuro (¿?)

Y el Ayuntamiento, dentro del ámbito local, ¿no debería hacer algo más? ¿O su posición será quedarse en la simple y perpetua reivindicación a la Comunidad? ¿No se podrían establecer niveles o líneas locales de ayuda psicológica, social, y de refuerzo educativo en los colegios más atrasados?

En la región casi todos los municipios están igual. La Comunidad tendrá que aumentar el presupuesto en educación, no solo para «construir» colegios a base de cemento y ladrillo. Habrá que meditar las causas del fracaso. Y sobre todo poner medios humanos y técnicos. Hay que felicitar a la Comunidad por la iniciativa de los colegios bilingües. Pero, si queremos que Madrid siga generando la savia nueva que gobernará el futuro tendrá que gastar un poco más. Más o menos como hacemos muchos a nivel personal gastando nuestro dinero en colegios caros.

Mucho más de lo que la administración regional destina ahora.

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Getafe Capital del Sur