Desolador y lamentable. De esta manera aparecía el centro urbano de Getafe el pasado domingo por la mañana. La noche del sábado de carrozas culminaba como es costumbre la semana de Fiestas Patronales. Una colosal y vergonzosa marea de plástico y alcohol, orina y coca-cola, inundaba las calles y dejaba una pátina pegagosa y maloliente entre los adoquines y las jardineras. Es el resultado del botellón llevado a sus últimas consecuencias; plusmarca de la política cultural y juvenil del ayuntamiento que permite, regula y alienta un fenómeno que empieza a ser tradicional durante las fiestas.

Mientras los últimos borrachos huían del incipiente sol haciendo eses, buscando las sombras y el camino a casa para dormir la mona, los empleados municipales de la limpieza se esforzaban por cambiar el desolado paisaje de la capital del sur. Los pocos vecinos del centro que se aventuraban por las embarradas calles se quejaban amargamente de la escena, de la peste a meado, a cerveza derramada y a vómito de licor, de la organización de las fiestas, del estruendo de la bacanal y del comportamiento de los beodos.

La práctica del botellón no es una excepción festiva. Se ha convertido en rutina semanal. Muchos jóvenes de Getafe, dedican buena parte de su ocio durante el fin de semana simplemente a beber impulsivamente, a beber barato para beber mucho. Una versión simplona y enfermiza del tradicional guateque, que reúne en la calle, alrededor de un banco o en algún recoveco de los escasos jardines, grupos de jóvenes sin más objetivo que emborracharse; vacío cultural, ausencia de aliciente, de alternativa. No hay más propuestas.

La política cultura y juvenil del ayuntamiento de Getafe es un auténtico desierto que sólo se entiende conociendo la ignorancia e ineptitud de sus gestores. Sólo la justifican y alaban los rumiantes, estómagos agradecidos por la lisonja municipal, los premios, medallas o el salario de mercenario. Pesebreros de la cultura oficial incapaces de ver el charco donde resbalan los jóvenes de nuestra ciudad.

El consumo habitual de alcohol en la Unión Europea (UE) es responsable de 115.000 defunciones al año y es «la causa principal de muerte en los jóvenes europeos». Ésta es una de las conclusiones del informe Alcohol en Europa: una perspectiva de salud pública». Se trata de un serio aviso presentado estos días para que las distintas administraciones inicien acciones en la medida de sus respectivas competencias. La administración local, la más cercana, debe hacer un esfuerzo por ofrecer alternativas y propuestas que aporten expectativas distintas al ocio y a los problemas más comunes a los que se enfrentan los jóvenes.

Sin demagogia, sin electoralismo, sin algarabía. Sin botellón, sin litronas. Sin espectáculos delirantes como el representado en la madrugada del sábado.