Amanece en Calpe. Sobre la atalaya se derraman, a pesar de la negrura de los edificios que asolan la belleza de la bahía, los primeros rayos de color naranja. La serpiente de turistas se despereza. Los más impacientes inician a esta hora la «ocupación» de la primera linea de playa con sus sombrillas coloridas. ¡Qué esplendor!