Aunque este nunca ha sido un blog actualizado muy a menudo es cierto que la interrupción de escritos desde finales del pasado mes de mayo empezaba a parecer casi un final de etapa, más aún que la dejadez y el olvido. Y no es justificable sólo con la pereza que provoca el calor del verano y el azul del mar. Nada más lejos de nuestra intención; y, menos aún, usar todos los años la misma excusa. Pero la realidad se impone. Las vacaciones, y otras ocupaciones, han provocado esta larga tregua, dejando aparcados algunos de los asuntos que nos ocupan normalmente en este cuarderno de bitácora.

Sirvan estas líneas como disculpa ante nuestros lectores, esa pequeña parroquia, que se acerca a este lugar digital en busca de información sobre temas y gentes getafenses o, por curiosidad, para conocer nuestras reflexiones personales sobre la actualidad de la presunta Capital del Sur con más frecuencia incluso que el propio autor.

Nos queda, tras este largo paréntesis estival y a la vista de los resultados electorales y sus consecuencias, la sensación de proximidad del final de un época que dará remate a una determinada forma de entender y administrar la «rex pública local», cambiará a sus protagonistas y, a la postre, el sentido de este blog en cuanto al contenido y las formas. Se intuye un cambio de ciclo, otra era, «nuevos tiempos que estarán marcados, sin lugar a dudas, por las mismas preocupaciones, alegrías, necesidades, vicios, corruptelas, realidades o incógnitas. ¿Será necesario? ¿inevitable?

Ya hemos regresado. Ha empezado de nuevo el curso. Abran los ojos y prepárense.