«Escribe la verdad, se preocupa por los niños pobres, ama a Cuba: las razones de por qué Víctor Rolando Arroyo cumple una condena de 26 años de cárcel». Esta frase de Raúl Rivero expresa toda la complejidad de nuestras relaciones con la mayor de las Antillas y la perplejidad que nos produce la actitud del Ayuntamiento de Getafe con el régimen cubano. Con la nación, no con el pueblo. No puede ser de otra forma aunque lo imagine Su Excelencia el alcalde.

Hace años, paseando por la Habana «vieja», desde la Catedral al «Floridita», entré por curiosidad en la librería de la calle del Obispo, cercana al templo de los daiquirís por los que sintiese especial debilidad Hemingway, y cuál fue mi sorpresa al encontrar en sus anaqueles un libro del escritor getafense Silverio Lanza; se trataba de una edición facsímil (1981) de «Cuentecitos sin importancia» (Madrid 1888) que resucitó la Asociación de Amigos de Getafe y de Silverio Lanza con el apoyo financiero del Ayuntamiento. El libro, que en España no tenía precio, valía en Cuba, creo recordar, seis dólares.

Y es que a menudo lo que donamos, con generosidad, se convierte, incluso en un país revolucionario, en un medio de subsistencia o de intercambio capitalista. Cultura a cambio de dólares en la patria de José Martí. La anécdota viene a colación con la «desinteresada» ayuda del Ayuntamiento de Getafe con el régimen de Fidel Castro. En qué se convierte, o podría, nuestra generosidad.

El pasado 8 de febrero el Getafe Club de Fútbol hizo entrega (simbólica) a la embajada cubana de 4.000 balones y 10.000 camisetas del equipo. Para que los niños cubanos dejen el béisbol y se enteren de quién manda en Getafe. Qué gracioso. Otro Castro; Pedro afirmó que las camisetas, rotuladas con la firma del patrocinador más famoso de la localidad, PSG, «reflejan el interés de los vecinos y dirigentes de Getafe por cooperar y trabajar con Cuba». Qué farsante. Qué vecinos y qué dirigentes. Hay que aclarar que aquí, PSG tampoco significa Partido Socialista de Getafe.

Ángel Torres, el presidente del Getafe, señaló ante el embajador de Cuba en España, Alberto Velazco San José, que conocía «muy bien a la mayor de las Antillas, donde ha estado más de una vez»; y eso, sin negocios, imagínense. Hay un dicho en Cuba que asegura que «no se puede ir a bailar a la casa del trompo». Se pretende «promocionar el deporte», como decía un diario regional, en un país que ya nutre nuestras delegaciones olímpicas, como si hubiera vuelto aquella tierra a la condición de colonia o provincia de ultramar. Y aun así, hay que pedirle a Torres que revise el medallero olímpico, ya que sus visitas a la isla no le han servido, al menos, para que calibre el potencial deportivo cubano.

Se trata de un capítulo más de la relación entre Getafe y Cuba, parecida a la de otros muchos municipios, del sur y de otras zonas con más tradición «indiana» como Asturias o Galicia.
Seguramente la historia habrá que contarla, más adelante, de otra manera y en clave distinta; una historia, truculenta y fétida, una retahíla de políticos y falsos empresarios empeñados en ocultar a sus esposas las aventuras sexuales en el último paraiso comunista. Y para eso hay que tener una muy buena excusa. Falsos negocios o supuestas embajadas políticas. Se creen esos imbéciles y babosos adúlteros que sus señoras se chupan el dedo.

La iniciativa de los balones y las camisetas, loable en cualquier caso si finalmente llega a los niños, es de una ONG «no gubernamental» según la «información» cubana, aunque cercana a los aparatos de dos de los tres Castros, Pedro y Raúl. Gabriel Navarrete, antiguo concejal de AP en el Ayuntamiento de Getafe, dirige «Cultura y Cooperación Internacional», vehículo «humanitario» que conduce a este personaje una y otra vez hasta el calor y la humedad de las calles de La Habana. Malecón arriba, malecón abajo. Una parte de negocio, un poco de arte y lo mejor del ocio.

Al acto de la embajada cubana asistieron, además del Alcalde y del Presidente del Getafe Club de Fútbol, otros personajes insólitos, especuladores, según la revista Capital, y algún que otro arrastrapanza o «comemierda mariconsón», que diría el comandante, señalando con el dedo en ristre, autoritario, mágico y acusador.

Es triste ese afán del viejo Castro, el de aquí, por apoyar al otro viejo Castro, el de allí, al que encierra periodistas, con sus iniciativas erróneamente de izquierdas. Getafe está hermanado con Guanabacoa, con Jetafe (Filipinas) y con la Daira de Jeifria (Sáhara).

Guanabacoa es un municipio (de Habana Provincia) situado a unos doce o trece kilómetros al sur de la capital cubana. Hay un nexo entre las dos localidades que viene de lejos, de antes de la guerra del 98, como veremos después; una historia con un poso cultural e histórico interesante y que, sin embargo, ha pasado desapercibido para el Consistorio; la conexión Guanabacoa. El moderno vínculo entre los dos municipios «hermanos» (o «primos») ha pasado en los últimos tiempos turbulencias como en los amores difíciles. El año pasado se producía la denuncia de la oposición política a Castro, al de aquí, al solicitar la devolución de la subvención aprobada por el Ayuntamiento de Getafe para construir 36 casas en el municipio habanero.

La iniciativa de construir casas en Guanabacoa fue de otro «comunista», Lorenzo Higuera, enamorado de la isla desde antes del «periodo especial» que empezó con la caída de los países del este, cuando Cuba era «materialmente» un país comunista, felizmente comunista, con los refrigeradores llenos, los carros rebosantes de gasolina, cuando las hijas de la revolución no tenían que vender «sus encantos» más íntimos por blumes o por filetes; la idea, tras pasar por el despacho de alcaldía, se adjudicó a la ONG socialista «Amigos del Tercer Mundo, ATEMUN», que dirige el militante del PSOE, Diego Macías.

El asesor legal de esta Organización No Gubernamental ligada al pesoe local (¿será cachondeo?) es José Garijo del Río. Además de orientar (malamente) a ATEMUN, Garijo es miembro del comité Local del PSOE (vaya independencia) y asesor jurídico de la Junta de Compensación de El Rosón. ¡Vaya!, da la sensación que el PSG (Partido Socialista de Getafe) es una empresa inmobiliaria y urbanística. Y el resto, qué. Si no fuiste concejal de urbanismo,… no eres nadie. De momento. Habrá que estar atento.

Las «famosas» casas ya se presentaron en la Embajada de Cuba, con la presencia del primer edil y de algunos empresarios cuando el régimen cubano tenía como embajadora en Madrid a Isabel Allende. ¿Era el año 2001 o 2002?

El proyecto de las casas de Guanabacoa, «invisible» durante años, buscó primeramente el apoyo de los empresarios getafenses, cosechando un cierto fracaso al que sólo se sumaron, como juncos que mueve el aire, únicamente esos «empresarios» que nacen, crecen y engordan en los pesebres. El Ayuntamiento aprobó, del presupuesto municipal, 48.000 euros para el proyecto. Sin embargo, las casas no se construyeron, ni siquiera se empezaron los cimientos; el Partido Popular exigió, como no podía ser de otra manera, la devolución del dinero. El gobierno local, PSOE e IU, calló como respuesta. Parecía evidente. La «ONG» socialista debería devolver el dinero.

Y hasta aquí aquel capítulo. Desconocemos si la oposición llegó hasta el fondo de la cuestión y comprobó la devolución del dinero. Parece que no. El dinero no se ha devuelto. Lo cierto es que fuentes próximas a la Delegación de Cooperación Internacional aseguran que es imposible que se devuelva. No. No es posible. Parece obvio, si tenemos en cuenta que la subvención municipal fue entregada por los responsables socialistas locales a sus «camaradas» cubanos. La causa de que finalmente no se construyeran las casas es que los responsables del «poder popular» de Guanabacoa se pasaron por el «machete» la iniciativa de su primo el de Getafe. La prioridad revolucionaria era otra. Y el dinero se utilizó en otras cuestiones. Desconocemos en qué.

Y cualquiera va a pedirle el dinero a Fidel; para que te saque el vídeo o vídeos donde aparecen esos políticos o empresarios empeñados en «enseñar a bailar» a la bellas hijas de la república caribeña. Nadie ignora que el régimen de Castro somete a sus visitantes más ilustres, y a algunos menos importantes, a «un gardeo» implacable con tecnología «sony»; blanquísimos y abarraganados culos europeos revolcándose con la dulce melaza del pais; abigarrado paisaje de apartamentos en el barrio de Miramar frente al océano que baña el golfo de México…

Entonces, ¿se ha devuelto o no? A ver si nos aclaramos y dejamos de subvencionar a ONG de mentirijillas, tapaderas socialistas para ir y venir, tomar cubalibres y templar jineteras.
La nota de prensa de la Embajada Cubana, con motivo del «regalo» de los balones y las camisetas, acaba con una zalamería que suena a lisonja y cucamona; «Getafe es un municipio madrileño de un precioso y atractivo trazado cuya ciudad se ha ganado el título de capital del sur, lo cual define perfectamente su perfil moderno y solidario, famoso desde que servía como camino natural hacia Toledo». Perfecto, perfecto, sigan soltando plata, y dejen las pe-lo-ti-tas…carajo, no se las vayan a quemar.

175 aniversario del nacimiento del P. Míguez

Getafe y Guanabacoa están ligadas por un personaje singular. Se trata del escolapio, científico y educador Manuel Míguez González. Manuel nació el 24 de marzo de 1831 en una aldea de Orense; en 1850 ingresó en la Orden de los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías adoptando el nombre de Faustino de la Encarnación. El 8 de marzo de 1856 se ordenó presbítero.

En 1857 fue destinado al colegio de los Padres Escolapios de Guanabacoa para formar profesores. Fue en Cuba donde, gracias a su vocación por las ciencias naturales, inició sus trabajos como químico, físico y botánico. Sus estudios sobre el poder curativo de las plantas que aprendió en Guanabacoa, y experimentó en él mismo, se concretaron posteriormente en remedios naturales contra algunas enfermedades como la diabetes, la hepatitis, las hemorroides o la pulmonía, etc.., agrupados bajo el genérico de «Específicos Míguez».

En 1860 regresó a España, donde fundó la orden de las Religiosas Calasancias Hijas de la Divina Pastora, como institución para educar niñas. En 1888 recaló definitivamente en Getafe donde se dedicó a la enseñanza y al desarrollo del laboratorio, hasta su muerte acaecida, casualmente otro 8 de marzo, en 1925.

Laboratorios Míguez se dedica desde el año 1922, exclusivamente a la elaboración de especialidades con plantas medicinales. Actualmente se siguen preparando una docena de «específicos». El Instituto Calasancio mantiene un museo que se encuentra en la calle Pablo Iglesias o y una tienda virtual, donde se pueden comprar y consultar, incluso, las fórmulas de los preparados naturales.

El padre Míguez coincidió en Getafe y en la década de los ochenta del diecinueve con Juan Bautista de Amorós (Silverio Lanza) que también recaló en este municipio buscando el recogimiento y el anonimato. «Era Getafe, -según Luis S. Grangel-, una villa pequeña, silenciosa y polvorienta, rural no obstante de su proximidad a la Corte». Sin embargo, no eran pocos los visitantes que se desplazaban hasta el pueblo con la intención de visitar a los dos más ilustres vecinos de finales del siglo XIX y principios del XX. Los vecinos especulaban sobre la soledad y el misterio del escritor; del P. Faustino, los vecinos de Getafe y Villaverde, contaban «maravillas» sobre su curaciones «milagrosas»

Vivía Amorós frente al convento de las Escuelas Pías donde Míguez impartía Ciencias Naturales. Silverio Lanza se dedicaba en su casa de Getafe al estudio de la «antropocultura» y a escribir libros. Cuenta Ramón Gómez de la Serna que el edificio de la calle Olivares, hoy Felipe Estévez, se prolongaba con un patio-jardín donde había un pozo y un emparrado donde «el solitario de Getafe» cultivaba plantas «raras y extrañas», influenciado por las conversaciones con el sacerdote escolapio, suponemos. El callejero de Getafe tiene asignado, en el caso de ambos personajes, sus nombres a dos pequeñas vías, que de ninguna manera representan a los hombres que vinieron a dar esplendor a este poblado madrileño. En 1998, el Papa Juan Pablo II beatificó al P. Faustino Míguez. Desde ese momento, por tanto, el santoral católico fija el 8 de marzo como el día los que se llamen Faustino Manuel Míguez. Además, el día 24 de marzo de 2006, se cumplen 175 años de su nacimiento.——————————-Getafe Capital del Sur