La primera entrada de este blog dedicada a la novela ‘Las muecas de los días’ tenía que estar dedicada a la que será portada definitiva. No se trata de empezar la casa por el tejado sino de rematarla. La cubierta del libro y, sobre todo, la portada, es la culminación del trabajo. Y el libro está acabado, listo para enfrentarse a la imprenta. El diseño es obra de  Ernesto Valdés ENZOft. La sensación general es que cumple de sobra, no solo con los requerimientos de profesionalidad y arte sino con el mensaje final del libro. Es una portada magnífica.

Y digo portada definitiva porque inicialmente teníamos otra opción (a la izquierda) que ya hemos descartado aunque persista como imagen en la campaña de Verkami. Los mecenas que nos apoyan y los que vayan a unirse merecen esta pequeña y humilde exclusiva.

El esqueleto, como un Hamlet óseo, se apoya en un pedestal en el que hay una calavera a la que acaricie meditando sobre lo vano de las ambiciones y lo amargo del destino. En el frontal de la peana, la ilustración original, —a la que dedicaremos otra entrada— exhibía una inscripción en latín esculpida sobre la piedra: Vivitur ingenio, caetera mortis erunt (Vive el talento, todo lo demás será de la muerte).

En la contraportada, siguiendo el fantástico diseño de Ernesto, hay un pequeño resumen a modo de aperitivo de lo que contiene el interior. En las solapas se ha dejado sitio para mi curriculo y para una fragmento de uno de los artículos en clave humorística del periodista Luis de Sirval; la fotografía del periodista valenciano se ha incluido a pesar de su escasa calidad al haberla extraído de la portada del diario El Heraldo de Madrid. Teníamos otra imagen de Sirval adquirida a la Agencia EFE, de mayor calidad, que he reservado para el interior de libro. El lomo y otros elementos prácticos como el código de barras, el ISBN o el precio de venta al público completan los elementos de la cubierta.

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