El cartel publicitario olvidado en la «rotonda de trinaranjus», allí donde confluyen los términos municipales de Getafe y Leganés y la carretera que los une, parece que anunciaba premonitoriamente un cambio que finalmente no ha llegado; o tal vez sí, aunque muy distinto al que pretendía la publicidad. La historia está repleta de intenciones que el presente ha olvidado.

Algo debe cambiar para que todo siga igual, es la respuesta del melancólico príncipe Fabricio, el protagonista de la novela El Gatopardo de Giuseppe Tomassi di Lampedusa, cuando recibe la propuesta de convertirse en senador y seguir, así, después de la revolución cerca del poder; es el fin de la supremacía de la aristrocracia y el establecimiento como clase dominante de la burguesía y la burocracia en la trastornada Italia de 1860. Los camisas rojas de Garibaldi se rebelan contra la «nobleza» de siempre. Lampedusa traslada la memoria histórica de un territorio colvulso al devenir de un personaje.
El que fuera portavoz del PP de Getafe, José Luis Moreno, pasadas las últimas elecciones municipales en las que no pudo ganar al veterano Pedro Castro, fue nombrado Director General de Infraestructuras y Servicios de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid. Hay quien ha visto la designación del ex portavoz popular del Ayuntamiento de Getafe un premio por su trayectoria local y por una resultados que no pueden calificarse como malos; sí como decepcionantes para él mismo y para el Partido Popular en general .
También hay quienes le han señalado, por su fuga silenciosa o «espantada», como émulo fracasado, víctima afligida de la voracidad de una política local poco agradecida y de su indestructible contrincante el «comehombres», ya sean adversarios, rivales o amigos, Pedro Castro.

Lo cierto es que José Luis Moreno, el que fuera portavoz hasta hace unas semanas del Partido Popular de Getafe, ha sido el único que ha conseguido serenar a la derecha local desde que se celebraron las primeras elecciones municipales en 1979, pacificando y ordenando en los años noventa del siglo pasado un partido siempre convulso, dividido en facciones y disputado por minúsculos y localistas grupos de presión, mejorando, como político, con el tiempo, a la par que se modificaba su aspecto, de niño pijo a político maduro, y asumía una forma de entender la ciudad lejos del provincianismo y lo chabacano. Moreno ha sido inmolado políticamente. El tiempo no perdona.

Gracias a la victoria del PP en la Comunidad de Madrid y su reválida en el gobierno regional, ha sido propuesto y, a la vez, cesado en su cargo de jefe de la oposición, función que ha desarrollado dignamente, con algunos altibajos y escasa incidencia en las capas populares. Moreno se acercó a las nuevas tecnologías de la comunicación y a los jóvenes a través de una iniciativa pionera, su blog, el blog de José Luis Moreno, que mantuvo hasta el pasado mes de agosto y que, primero denostado y luego copiado y superado, fue la envidia de otros políticos, el pilón donde abrevaban las huestes populares getafenses y el lugar donde husmeaban sus detractores y contrincantes para comentar, debatir o intuir las acciones de la oposición. Un político, en su justa medida, con sus aderezos positivos y negativos, bien plantado el el municipio una vez que traspasó las iniciales reticencias que siempre ha habido en las filas populares (y en todos los partidos) con los «paracaidistas» y superados algunos problemas de juventud política.

Hay quien lo ha visto [a Moreno] abatido y contrariado, desolado, aunque los rumores dicen que su tristeza bien pudiera deberse a temas personales y no sólo a los sinsabores de la política y a su nueva dedicación a trabajos que, en principio, se supone son parte de un ascenso, de una promoción [realmente gris], que le aleja de la primacía que ostentaba, de la realidad del ámbito local y del primer plano de las cámaras; Moreno se afana en la tarea, ingrata por la novedad, de secundar a otros, tratando de controlar las obras y servicios de la Consejería de Educación de la Comunidad, manchándose de yeso… y burocracia ¿Es mejor ser cola de león o cabeza de ratón? Ah.., siempre la misma duda.

José Luis Moreno podría haber sido un buen alcalde; o no. Esa incógnita queda en el limbo de lo que pudo ser y no fue durante los últimos dieciséis años. No se debería ser alcalde durante tanto tiempo como el que lleva Pedro Castro [desde el año 1983]. Quizás habría que limitar el mandato de los ediles a un máximo de doce años. Incluso a los de la oposición. También es posible, cómo no, que se adocenen, se perviertan, se aburran, se corrompan…

Moreno ha cesado. El tiempo ha podido con él. Como una crónica anunciada, durante el mes de agosto, el blog de Moreno, empezó a trastabillar, a derretirse, a escurrírsele entre los dedos; se notó la ausencia de entradas; laxo y sin intención. El autor había entendido que ya no era necesaria, ni correcta, su intervención o concurrencia en el ámbito local getafense a pesar de seguir aún como presidente del Partido. El blog ha desaparecido («hosting temporalmente inactivo»), lo ha desenchufado. La página web del PP está «aparcada» desde el mismo día que dimitió Moreno, incluso se invita a los internáutas a visitar el diario político en la red del presidente y portavoz del PP de Getafe. Parece que el PP local se desengancha de las nuevas tecnologías de la información.

Moreno se ha ido de la manera más discreta posible. Casi de puntillas. Como si fuera una huida. Sin arropar, siquiera, a su sucesor en el cargo, Carlos González Pereira, y cerrando el blog. Moreno es por vocación un escritor de diarios, políticos y personales, en papel o digitales; un trabajador del día a día falto de resumen. Nadie ha de dudar que reaparecerá con algún otro proyecto, aunque sea puramente literario, olvidado ya su quehacer de criticar pequeños y grandes desafueros del gobierno local.

Tras la casi desaparición de José Luis Moreno en el plano político getafense emergen tres nuevas figuras que aspiran a convertirse, cada uno de ellos, y por separado, en los nuevos referentes o líderes del partido popular de Getafe: Carlos González Pereira, designado desde arriba como nuevo portavoz aunque no cuenta con el aval de la mayoría de concejales y no sabemos si de la base; José Luis Vicente Palencia, aspirante al cargo y con bastantes apoyos tanto dentro del grupo de ediles como fuera; y María Jesús Fraile, tercera en discordia por los galones de líder popular -por fin una mujer que quiere mandar en la derecha local-. Los tres, con José Luis Moreno al frente, conformaban el núcleo duro del partido. Quién sea definitivamente el triunfador de la lucha subterránea que ha empezado en el partido popular por la sucesión sólo lo dirá, además de las directrices que marca Esperanza Aguirre, los errores que cometan los aspirantes en los próximos tiempos. No sería de extrañar que algunos echaran de menos a José Luis Moreno y, finalmente, como ha ocurrido más veces, el PP regional tenga que mandar a un nuevo y foráneo candidato.

El cambio de época que se avecina en la política getafense es perceptible no sólo en el Partido Popular. El Partido Socialista está maduro como una fruta colorada. Sólo falta que el sempiterno Pedro Castro decida al igual que su oponente, en un hecho durante mucho tiempo estudiado, abandonar su cargo y deje pasar la savia nueva que seguro circula por las ramas del PSOE getafense y que de momento no ven más solución que el exilio o unas vacaciones fuera de casa. No sólo hay que decidir quién será el sucesor, en este caso posiblemente heredero, sino a los que le acompañen en el ejercicio del poder.

Castro lleva décadas consumiendo gente a su alrededor; como si se tratara de un insaciable y glotón vampiro no ceja en su empeño de alimentarse de la sangre de segundos y terceros. Tras el abandono de la política local por los negocios urbanísticos de sus lugartenientes Jesús Neira y Antonio Alonso, Pedro Castro, como Cronos, ha devorado a no pocos aspirantes a sucederle, hijos políticos suyos sin ser yernos ni nueras, ediles y secretarios personales; más listos y más tontos, pero todos aniquilados políticamente y jubilados de la vida pública.

Al dios Cronos, hijo de Gea, que representa el tiempo en la mitología griega, le persigue la maldición que le auguró su padre Urano de que, al igual que hizo con él, uno de sus hijos lo destronaría. Asi Cronos, que es Saturno para los romanos, engullía, según iban naciendo, a todos sus hijos; hasta que finalmente se escapó uno (Zeus) que, cumpliendo la profecía, lo destronó. El último de los hijos en subir al altar de los sacrificios, David Lucas, se ha librado de lo que el destino depara a los hijos del dios mitológico gracias a los apoyos que le llegan desde muy arriba del olimpo socialista, evitando su ruina política, un final postergado en la derrota total de Sebastián y Simancas, y en medio del barullo de los socialistas madrileños. Tras la promoción o «deserción» de Lucas «, según se mire, se encuentra un nuevo ascenso.

¿Cuántos serán los candidatos dispuestos a suceder a Pedro Castro? Además de su hijo, de su verdadero hijo, David [el heredero], podrían encontrarse también aunque sin muchas posibilidades Santos Vázquez (parece difícil que quien «controla» el urbanismo llegue a la alcaldía) y Sara Hernández, ex secretaria del primer edil y presunta número dos del ayuntamiento, y, sobre todo, víctima y candidata a convertirse en el último festín de ese dios pagano llamado Pedro Castro. El futuro, sin embargo, está abierto a la incertidumbre. Nada más lejos de querer convertirnos en profeta, arúspice ni augur. Sólo aprovechamos la estadística, de lo que ha pasado tantas veces, para indicar la salida que vemos al necesario rejuvenecimiento de la clase socialista local. Además, el hijo del alcalde… ¿no tiene la cara adecuada, mimetizada, del nuevo socialismo que propugna el flamante Secretario General del PSM, Gómez, incluso parecida a la del mismísimo presidente del Gobierno, Rodríguez? Y además, para eso está papi; para apoyar. Y para colmo de sus adversarios se presenta, en una segunda juventud, renovado y con nuevos bríos; y perspectivas.

El otro partido con representación municipal [o «coalición»], Izquierda Unida, no parece presentar ningún signo de regeneración. Allá sigue anclada en su inmovilismo y conservadurismo. Nada cambia. Y si cambia, es al igual que en la novela de Lampedusa, para que todo siga igual. IU tiene su punto de renovación en la misma calle. Los resultado electorales se lo han indicado. La candidatura de Vientos del Pueblo, anclada en las bases populares, sin dinero ni márquetin, le ha mostrado el sentido de la flecha. Qué hace gobernando y asumiendo las propuestas económicas, urbanísticas y sociales del PSOE. En las próximas elecciones se verá si finalmente hay cambio. O revolución. O desastre.

Parece que si finalmente no se produce el cambio que se intuye, la modernización de Getafe, de sus partidos políticos, sus representantes y acciones, la Capital del Sur podría trasladarse, carretera de Toledo o Autovía de Andalucía hacia abajo, hasta la emergente Pinto o hasta hasta la brillante Parla, ciudades con un vigor insospechado a nivel cultural y político.