Como en cualquier sitio. Exactamente. Las mismas corruptelas. El presidente de una asociación empresarial se aprovecha de su cargo y de sus relaciones para medrar en el Ayuntamiento e incumplir las normas que deben regir para todos en su propio beneficio. En Getafe, ha sido la Asociación de Empresarios de Getafe (AdEG) la que ha denunciado la tropelía. A través de una carta, remitida al partido vecinal Impulsa Getafe, ha hecho público lo que todos sabían y callaban: la existencia del servicio de bar en una instalación pública sin adjudicación y sin la correspondiente licencia municipal; solo con el permiso verbal, como si fuera el ‘sherif’ del corral, del concejal delegado de Deportes. Eso, al menos, es lo que consta en la intervención que tuvo que hacer la policía local tras la denuncia de un vecino.

Y que los hechos no son algo ocasional. Se produce casi todos los días, sobre todo los fines de semana, cuando la afluencia de público, sobre todo padres de los chavales que juega, hace ‘interesante’ el negocio.  El presidente de AJE se ha quedado con la plaza.

Foto de familia de la comilona del gobierno municipal con parte de la prensa local. En el círculo rojo, Marcos Avellaneda y Javier Santos. Demasiado cerca.

Según hemos sabido, el escándalo se ha destapado tras constatar que es, precisamente, Marcos Avellaneda, presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Getafe  (AJE),y propietario de los restarantes Lavadero y  Verbena, el que instala sendas ‘food-trucks´en el Polideportivo Giner de los Ríos, ocupando el espacio público con un ‘permiso verbal’ del Concejal de Deportes y con carpas ‘prestadas’ gratuitamente por la empresa municipal GISA. ¡Cualquiera no diría que se trata de una golfada más bien grande, de un claro ejemplo de tráfico de influencias, sobre todo si se descubre a la vez que la alcaldesa, los ediles del gobierno municipal —incluido el concejal de IUCM, Javier Santos—,  se citan a comer con buena parte de la prensa local en uno de los establecimientos de Avellaneda. La alcaldesa, y su edil de deportes, se hacen la foto en un local que incumple la normativa municipal, se introduce con dos furgonetas-restaurantes en un polideportivo público, llegando a vender bebidas incluso con alcohol, según han comentado algunos testigos; alcohol y sin licencia. Debería bastar para que hubiera dimisiones; en el ámbito privadoy en el municipal.

Lo grave de esta corruptela es que el ‘listo’ que se salta la norma, ‘con un permiso verbal’ de Santos, es un experimentado empresario de la restauración y, para más saña, presidente de una asociacion de la que, a la vista de los hechos, presuntamente se aprovecha, y a la cual deja con la imagen por los suelos. Está el empresario acostumbrado a organizar, al alimón con GISA, eventos como la Ruta de la Tapa y conoce perfectamente la necesidad de contar con los permisos oportunos. Estamos en el reino del  ‘tonto útil’ de Sara Hernández, en el que todo vale. Todo para mis amigos.

Tras tener conocimiento de los hechos, el partido político Impulsa Getafe ha exigido al Gobierno Municipal que regule y controle los servicios de bar que existen en las instalaciones municipales en las que no se ha realizado un concurso público para realizar tal actividad, entre ellas el Polideportivo Giner de los Ríos. Imagine el lector que cualquiera con un carromato se hace con un puesto en el Polideportivo Juan de la Cierva. ¿Actuaría la Policía Municipal y solo cumplimentaría un acta o desalojaría al atrevido? ¿Y si se produjera algún incidente en la cadena alimenticia, si hubiera una denuncia por servir alcohol en una instalación deportiva pública en contra de la propaganda del 0,0%? ¿Quién sería el responsable? ¿El empresario, el concejal delegado, la alcaldesa…? ¿No existe presuntamente prevaricación del edil de deportes al conceder una ‘autorización verbal?

En la carta de la Asociación de Empresarios de Getafe (AdEG) se denuncia la colocación de una serie de camionetas en la instalación deportiva municipal Giner de los Ríos, sin contar con la preceptiva licencia municipal para poder ejercer la actividad, haciendo uso además de la toma eléctrica de la instalación y, presuntamente, de una serie de carpas pertenecientes a la empresa municipal GISA.

AdEG sostiene que una patrulla de Policía Local visitó el complejo deportivo y levantó acta de la carencia de licencia para ejercer la actividad, aunque el responsable de la misma afirmó tener permiso verbal del Concejal Delegado de Deportes, Francisco Javier Santos.

Además, resta comprobar que las camionetas o ‘food-trucks’ tengan algún tipo de licencia para poder operar en la calle. Generalmente, este tipo de negocios suelen responder de la normativa municipal aunque en el caso de Getafe sencillamente es inexistente. Otra cosa es que el implicado tenga ‘parada’ una inversión que quiere rentabilizar sin concurso ni competencia.  Podría pensarse que su  funcionamiento es alegal. Pero no, diríamos que es claramente ilegal.

En cualquier caso, la instalación de las furgonetas requeriría, tras la revisión de los técnicos, la pertinente licencia de funcionamiento, además del pago del canon que se establezca, del permiso de ocupación del espacio municipal para una entidad con ánimo de lucro y del pago de servicios como el agua, la luz o la recogida de basura. Y, antes de nada, pasar por un concurso público, no por el arbitrario y, cuando menos,  irregular albedrío de Javier Santos,  concejal de Deportes del Ayuntamiento de Getafe.  Hay municipios donde la actividad de este tipo de furgonetas-bares está limitada a eventos como los que importó Juan Soler y que han celebrado varias ediciones en el Parque de los Escolapios.