El pasado viernes, 16 de marzo, mi amigo V., que es funcionario municipal, me hizo llegar un fax con un comunicado de la Junta de Personal del Ayuntamiento de Getafe en relación con el incidente del pepebús, el autobús publicitario del Partido Popular.

El policía municipal que aparece en la foto publicada por casi todos los medios nacionales el pasado día 6 de marzo multó al autobús por aparcar en la plaza del Ayuntamiento sin autorización. Ante la avalancha de críticas que el hecho suscitó en periódicos y emisoras, el Gobierno municipal hizo firmar un papel al pobre guardia para que dejara claro públicamente que la sanción de la falta, que por cierto nadie ha negado, fue una iniciativa suya, una muestra de su celo profesional. Parece que el hombre, más preocupado por su jubilación, que de las intrigas políticas de palacio, firmó el papel que liberaba a los responsables municipales de otro atropello contra la libertad de expresión en Getafe.

La nota de prensa de la Junta de Personal echa por tierra el escrito del policía al asegurar que el agente interviniente no lo hizo de oficio y sí a instancia de parte. Es decir, que no pasaba por allí. Y asegura, la Junta de Personal, que esa «parte» que requería la intervención «no era un ciudadano molesto con la ubicación del vehículo». No, «la orden de denunciar y comprobar la identidad de las personas fue dada a través de la malla de comunicaciones por el Jefe del Servicio operativo, siendo escuchada por todos los agentes de servicio».

La Junta de Personal del Ayuntamiento desconoce quién ordenó la intervención al Jefe del Servicio y supone que «como ocurre de manera cada vez más habitual en la Policía Municipal de Getafe», la orden emana de algo parecido a un marciano de las películas de los años cincuenta, «un ente, que en ocasiones se presenta viscoso y otras gaseoso, que no se puede ver ni tocar, pero que todo el mundo en éste cuerpo sabe que está y cómo se las gasta»… Uhhh, qué miedo.

Este ser horrendo e indescriptible es «La Superioridad». Así lo definen los trabajadores municipales, pero… ¿Quién pinta al monstruo? ¿Quién es S? ¿Se imaginan al ya casi ex concejal de Seguridad, Lucas Parrón, con la piel verde y un par de antenitas VHF en lugar de orejas? o ¿Prefieren la escena terrible de Pedro Castro con la cara llena de verrugas y pústulas, los ojos saltones y chorreando entre los colmillos un líquido viscoso y, seguramente, venenoso?

¡Que muuulten a ese maldito autobússs!

Firmado, LA SUPERIORIDAD.

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Publicado como Pepito A. Serrín en el blog Getafe Exprés