Recuerdo que hace algunos años, cuando Parla era simplemente un poblado lacustre a la deriva, una ciudad sin norte, sur del sur, bajo el desgobierno de Pedro Bermejo, amanerado, terrateniente y socialista, las asociaciones de vecinos alzaron su voz contra la desidia de un ayuntamiento inmerso en numerosas corruptelas; como es lógico, pero no ético, el primer edil recalificaba sus propios terrenos para hacer un gran Centro Comercial. Y se hacía aún más rico si cabe. Este Pedro Bermejo tenía la cara muy grande… (nosotros damos fe de ello).

Una de las asociaciones vecinales, agitada por «el negro«, uno de esos peones de base que se han partido los brazos y el alma en las calles de su ciudad, pensó que la solución al yermo de Parla no era recalificar el barbecho, sino encontrar la clave que transformase el páramo en un lugar único, exclusivo, digno de elogio y visita.

Por aquel entonces lejano, los «comunistas» del mundo asistían con desaliento a la caída del muro de Berlín. El «telón de acero» se desmoronaba como una serie de fichas de dominó mientras Mijaíl Gorbachov liquidaba en sólo cinco años la teoría y la práctica de los más insignes representantes del pensamiento social y la acción revolucionaria. La linea divisoria entre la OTAN y el Pacto de Varsovia, entre capitalismo y comunismo, se difuminó y acabó por desaparecer como por arte de algún gran e ignoto mago.

Los «proletarios vecinos» parleños pensaron, no hay mal que por bien no venga, que era el momento de reivindicar los símbolos que habían hecho de la URSS el ejemplo a seguir por los parias de la Tierra antes que el nuevo régimen los destruyera. Harían de Parla la capital del movimiento revolucionario. Y empezaron, como no puede ser menos, a lo grande. Solicitaron a la embajada de Rusia, suponían nuestros vecinos del sur que ya no la querían en la Plaza Roja, el traslado a Parla de la mismísima momia de Lenin.

La petición no cayó del todo en saco roto y los rusos regalaron a la Asociación de Vecinos una escultura que por cosas extrañas del periodismo local acabó posando, como se comprueba arriba, delante de la Iglesia de la Magdalena. Finalmente todo quedó en simple ocurrencia y anécdota. Pedro Bermejo se escurrió por el desagüe de la política, acompañado por su huestes de inútiles y corruptos ediles, para seguir dedicándose al urbanismo como terrateniente y socialista de base. Parla no se transformó en la capital del socialismo mundial, aunque ha tomado una cierta proyección cultural y social; casi la misma que pierde Getafe.

La historia de Parla parece una ecuación recurrente, un proceso que se repite, quince o dieciséis años después, en su «hermana del norte», la «capital del sur» y aspirante a «capital de Madrid». Asociaciones de vecinos y colectivos de ciudadanos enfrentados al ayuntamiento por el modelo social, un alcalde sin rumbo, una ciudad con universidad pero invertebrada culturalmente, un paisaje de corruptelas de los que un día fueron concejales y hoy son millonarios socialistas; un municipio necesitado de un nuevo punto de referencia o de inflexión que levante las espectativas de los socialistas locales de cara a las próximas elecciones muncipales.

Getafe ha sido, a lo largo de este año, capital de tres cosas. Capital del Sur, marca que utiliza el Ayuntamiento y que es propiedad de la empresa Editores Madrileños del Sur; Capital de Madrid, ocurrencia de la que hemos escrito, suponemos demasiado; y, para acabar el año, se convierte en algo inédito, sorprendente, original y, claro, mentira. No podía ser de otra forma.
Ya lo hemos visto en la portada del Boletín Municipal y en uno de los folletos que embuzona el Ayuntamiento. Getafe, capital del pensamiento social (¿Será por la cantidad de florecillas de esas que están plantando?). Inaudito. Ahí vine Pedro Castro con otro pedo intelectual, sonoro y maloliente. No sabemos nada de sus pretensiones. Pero adivinamos que se trata simplemente de atufar el ambiente con otra maniobra de despiste. ¿De qué? Ah…

Realmente no sabemos aún las referencias históricas del «promotor» de la idea o qué proyectos nos deparará el nuevo eslogan de la ciudad. Aun creyendo que se trata simplemente de otra etiqueta vacía, otro eslogan sin fundamente, es posible que S. E. D. Pedro Castro Vázquez nos sorprenda y tome alguna iniciativa que pueda, todavía, impactar en nuestras pobres mentes y en las de la desconcertada ciudadanía. Podrían cambiar algunos nombres insulsos del callejero getafense por otros de más relevancia (¿Qué tal Avenida de Durkheim en lugar de…?), adquirir una nueva serie de estatuas de bronce de prohombres de la filosofía y la sociología, editar en vez del Boletín Municipal las obras completas de los que han modelado la conciencia del mundo moderno o fijar una nueva ordenanza municipal de la memoria histórica o… qué locura más de moda.

Ignoramos si el «pensamiento social» que propugna el alcalde se limitará a los pensadores entroncados exclusivamente con la internacional socialistas o, incluso, en un alarde de democracia podrían entrar también otros filósofos que han contribuido al pensamiento social desde posiciones (perdonen la simpleza de la catalogación) comunistas, anarco socialistas, anarquistas individualistas o, incluso, liberales… Aunque la estrella del logotipo, recuerda poderosamente el símbolo de las juventudes socialistas, presupone lo peor.Empiecen ustedes, queridos lectores, a estudiar o, en su caso, a repasar la historia del pensamiento social; si alguno les parece muy antiguo o difícil de digerir pueden obviarlo; los que, una vez leídos sus escritos, parezcan de dudosa moral en función de la criba ideológica se les tacha de la lista y punto. Y así nos quedaremos con lo más granado del pensamiento político y la ética social. Lo más importe de la recurrencia historia, o anecdótica si lo prefieren, de Parla con la actual Getafe es la oposición y la fuerza de las asociaciones díscolas con la administración municipal, generalmente escindidas de otras acomodadas en las escalinatas del poder o asentadas directamente en el el servilismo y con el pescuezo metido en el pesebre.La lucha de vecinos y ciudadanos, punta de lanza de la sociedad civil contra la ecotasa, contra los aparcamientos en la Alhóndiga y en Juan de la Cierva, a favor de una biblioteca en la Alhóndiga, contra el desalojo de la Casa del Lago, contra la aplicación del vado en el Sector 3, contra el campo de golf de Perales, contra los ruidos en Getafe Norte, contra la corrupción urbanistica y el saqueo del patrimonio municipal, contra la instalación de antenas de telefonía en la Alhóndiga, son algunos ejemplos de la organización de la nueva sociedad civil en nuestro municipio contra la prepotencia del gobierno local.

Max Weber define el poder como «la alternativa que tiene un hombre o un número de hombres de ejecutar su propia voluntad dentro de una acción comunitaria, incluso contra la resistencia de otros que participan en la acción». Aplíquese el pensamiento. Gobierno y oposición. La sociedad civil tiene que ejercer todas las acciones necesarias, incluso la política, para desalojar del sillón a los que nos mienten y oprimen.

Sopa de pensadores

Ahí va una pequeña lista de autores del pensamiento o la praxis social. Entre todos ellos hemos introducido un «gazapo»; un nombre que no significa nada en la historia del pensamiento social. Si conoces la respuesta porque eres un monstruo de la historia y las ciencias sociales imprime la entrada, subraya al intruso y envialo al funcionario municipal, ideólogo socialista, que pone nombre a las calles; no vaya a ser que tengamos una avenida dedicada a un personaje inexistente. Comte, M. Weber, Durkheim, Saint Simón, Blanc, Proudhon, Godwin, M. Stirner, Piotr Koss, Mijaíl Bakunin, Tucker, Adan Smith, Benthan, Voltaire, Rousseau, Hegel, D. Hume, Carl Marx, Engels, E. Malatesta, Lenin, Stalin, Locke, Stuart Mill, H. Spencer, Mao, Fidel Castro. Saludos compañeros, camaradas o amigos.