Mientras dormíamos, llegaron unos obreros a la plaza del General Palacio, cerraron el perímetro con la venda plástica del principal constructor socialista, levantaron la impresionante capa de hormigón y se llevaron la estatua de La Cibelina a un oscuro almacén de materiales. La escultura en piedra caliza blanca, pobre y esquemática, se había convertido desde hace décadas en uno de los símbolos del centro urbano.

Las ínfulas faraónicas del alcalde precisan de un nuevo conjunto escultórico más grandioso y con capacidad suficiente para competir con la auténtica Cibeles «madridista» o Neptuno «atlético».
El Getafe, que no Getafe, necesita un «charco» más grande y acorde a futuras conquistas futbolísticas. La solución es una Cibelona «getafense»; una diosa auténtica, con su carro y sus leones. Suponemos que la excusa para tirar el dinero en medio de la Plaza del General Palacio es, simplemente, eso, fútbol, «fútbol con fatatas». ¿Podrían celebrar los jugadores y aficionados del Getafe CF la copa del rey tras derrotar en la final a la escuadra hispalense bañándose con la diosa de la «madre Tierra» y acariciando las melenas de los leones, Hipómedes y Atalanta? A Laura, que es del Getafe «a muerte», le parece una idea estupenda. Hay que fastidiarse. A mí, estúpida.
El proyecto ha sido encargado al nuevo artista del régimen castrista, el pintor y escultor Ángel Aragonés que colocará la imagen sobre una peana de granito negro de Zimbawe (¡vaya chorrada más pija!). Está previsto que Aragonés decore la carroza de la diosa romana, como es preceptivo en el arte clásico, con bajorrelieves. ¿También tendrá una sorprendente estrella de cinco puntas?Angel Aragonés apareció por Getafe a principios de los años ochenta cuando la cultura getafense era el «territorio ocupado» de otro comunista impenitente: Andrés García Madrid. Lástima de política cultural municipal cuando, veinticinco años después, hay quien pudiera echar en falta al sectario, mítico y elitista, director del Centro Municipal de Cultura.
Las directrices culturales de García Madrid partían de las tesis y conceptos pro soviéticos que anidaban en algunos de los «culturetas» de la época. Lejos de las propuestas culturales participativas que propugnaban algunos sectores del Partido Comunista de España, García Madrid trazó un proyecto local basado en las vanguardias obreras, la excelencia y la calidad; y la ideología ¿Qué coño sabe el pueblo de Arte ni de Cultura?
Y así, se rodeó [Andrés García Madrid] de artistas como Aragonés, que además de hacer escuela en su «bottega» se convirtió en artífice, al igual que hicieron los artistas del renacimiento con las paredes de iglesias y palacios, con pintura plástica en lugar de temple, de la decoración mural de algunos testeros descarnados que deslucían el Getafe de aquel entonces.

Aún hoy se pueden contemplar, deteriorados y casi olvidados.Es tiempo de que el artista abandone el pincel y la técnica de la pintura sobre pared para proyectar sobre las plazas y rotondas getafenses la sombra desvaída de un Fidias «social-comunista».

La estatua de la Pallas Atenea colocada en la rotonda de la calle Leganés es obra del mismo artista. La pose hierática de la segunda diosa clásica que llega a Getafe y la simbología utilizada, eliminado su lanza, el escudo y su mochuelo (símbolo de la cultura), con la paloma picassiana, la estrella de cinco puntas y la luz que ilumina a los ignorantes, ha suscitado numerosas críticas; sólo la vamos a calificar como una auténtica patata histórica, un desliz malévolo o el resultado de una diarrea mental. Manipulación o ignorancia. A la mayoría de la gente no le gusta. ¿Pero qué coño sabe el pueblo de arte?
Algunos ciudadanos, ligados a colectivos cercanos a la iglesia católica, a la vista de la invasión de imágenes paganas han pedido al Ayuntamiento que promueva un monumento a la Virgen de los Angeles, imagen venerada por miles de vecinos y vecinas. Nuestro apoyo (democrático y, por supuesto, paleto) a la idea, y por cierto, que de seguir con las diosas romanas y griegas, a ver si se acuerden de Afrodita (o Hermes, me apunta Laura) pero con el toque curvo de Praxíteles, con ese puntito «humanista» de Donatello o, un poco más allá, con la sensualidad renacentista de las pinturas de Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi, «Sandro Botticelli».
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Artículo publicado en el blog Getafe Exprés bajo el pseudónimo de Pepito Aserrín