No hace mucho que el alcalde, Pedro Castro, ante la algarabía de un cierto número de damas feministas, se mostró prepotente y jactancioso, afirmando que «p’a chulo yo y mi pirulo». ¡Qué petulancia! La anécdota, por lo arrogante del personaje, no pasaría de bravuconada de borrachuzo y presunción excesiva, si no fuera porque, cada vez que puede, de obra o palabra, intenta ratificar su insolencia. Poco le importa a este Castro la recomendación de su «jefe» y presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, sobre la necesidad de recuperar una cierta austeridad en las formas (al menos en eso, da igual el fondo y la ideología) de los cargos públicos socialistas, evitando el fasto, el lujo, la opulencia y la ostentación. Bien por ZP. Pero al «pirulo» del alcalde eso no le interesa. Para nada.

Para reafirmar su escala de valores nuestro primer edil acaba de elegir nuevo coche oficial. Y por aquello de la chulería y la vanagloria que quiere mostrar ante la ciudadanía, ha optado por una de esas marcas que se asocian a lujo, la pompa y el boato. La marca de los cuatro aros, elevada a su último guarismo: A8.

No vamos a discutir lo obvio; es imprescindible un vehículo para uso del primer edil; era necesario renovar un coche «viejo y sin frenos», no sólo para evitar que se identificase al auto con el usuario, sino para evitar posibles accidentes. Otra cosa es la elección. Y la forma de hacerlo. En eso sí podemos, y queremos, discrepar.

El Ayuntamiento pondrá a disposición del alcalde el lujoso Audi A8 arrendándolo, sin opción de compra. Un vehículo de 85.000 euros por el que se va a pagar en tres años la respetable cantidad de 80.000 euros para luego devolverlo a la financiera. ¿Se lo creen ustedes? ¡Menudo despropósito! Suponga usted, querido lector, que tiene usted dinero, una empresa solvente y, -esto es simplemente un ejemplo- quiere presumir igual que el edil. Es usted querido lector, más chulo que un alcalde y, claro, se «coge» un Audi acorde a su arrogancia mendiante un arrendamiento financiero o «renting». Al cabo de los tres años y habiéndose gastado el dinero (se imputa así, como gasto, para pagar menos impuestos), la entidad que cobró la renta, se lo ofrece en propiedad a cambio de una cantidad realmente interesante (unos 24.000 euros). Póngase en el supuesto y tome la decisión; el dinero es suyo. En el caso del coche del alcalde el dinero también es suyo; de usted, lector.

Otro «sociolisto» que se ha agenciado un coche de lujo, más chulo también que un ocho, es el que hasta hace menos de dos años era concejal delegado de Urbanismo del Ayuntamiento de Getafe, Francisco José Hita Gamarra. Pero éste prefiere otra de las marcas alemanas, multiplicada por 5. Es el coche de moda entre los acomodados promotores inmobiliarios, gestores, intermediarios de terrenos, presidentes de Juntas de Compensación, Club de Fútbol, etc.. en fin, una marea de gente de bien con impronta de «circulo cuarteado«, una huella, un estilo de vida…
El conductor del «todoterreno» atraviesa raudo la calle Madrid mientras habla por el teléfono móvil. Es la imagen de un «triunfador» a la espera de poder lucir su estilo especial. Marca original de la casa: ex Concejal de Urbanismo de nuevo cuño.

Francisco Hita se ha hecho «famoso» últimamente por aparecer en el BOCM como moroso por no pagar algunos impuestos locales; y no una vez. ¡Qué desfachatez para un edil! Sin embargo no es eso lo que le ha conducido a la exteriorización de sus ideales. El último en llegar al Club de los ex-Concejales de Urbanismo pasa también de las «cosas» de ZP porque su mayor aspiración en la vida, ahora que no es edil, es convertirse en una especie de Neira en pequeñito, a pesar de no haber concluido el «periodo de incompatibilidad» que se exige a los cargos públicos que como él han estado decidiendo sobre temas tan importantes como el urbanismo de Getafe. Y que sigue siendo miembro del Comité Local del PSOE. ¿No supone ningún problema? ¿No provoca rubor entre los socialistas de base, ni en los de las alturas?

Parece lamentable que después de presumir de tanta pureza, de aspiraciones tan altas, Hita acabe siendo un triste intermediario de terrenos, un «ladrillero» más que hubiera dicho él mismo, sin avergonzarse ni ocultarse. Con la sociedad inmobiliaria constituída, un año apenas después de dejar el sillón municipal desde el que trazó el plan General que penosamente ha acabado aprobando su compañero Santos.

¡Qué triste destino el de los Concejales de Urbanismo! (y el de otros que no han llevado esa área); ocupados en convertirse en inmensamente ricos para comprarse coches, casas y vidas de lujo. Y así, olvidar las preocupaciones de los que siguen acudiendo a la fábrica, los problemas de los jóvenes o los asuntos culturales, deportivos, etc… ¡Y que buena estrella!, intermediar en terrenos y gastar la pasta sin preocupación. Todo un rumbo esplendoroso hacia la fortuna. Al menos, en eso, la estadística juega a favor del futuro del nuevo responsable municipal de Urbanismo, Santos Vázquez. ¿Estará haciendo méritos para esa futura eventualidad?

Artículo publicado en Observador
Getafe (Madrid), enero de 2005
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