Ha tardado [el alcalde] tres años en reconocer publicamente algo que sabe; y lo conoce, además, porque se lo hemos dicho en persona y delante de uno de los que ahora define por sus comportamientos. La reunión acabó como el rosario de la aurora, con la zafiedad y la grosería del que fuera edil de urbanismo, hoy reconvertido en ex concejal millonario; y Su Excelencia con la cara a cuadros, del verde al rojo, pasando por el azul prusiano. Qué tendrá que ver la ética con el sexo oral que promueve el ex con tanta vehemencia.

Más vale tarde que nunca. Por fin el alcalde Pedro Castro ha afirmado [la semana pasada] en el periódico local «Getafe al día» que «no es ético que algún ex cargo público, que los hay, después de haber pasado por la vida municipal, trabaje, desarrolle y se haga millonario; es legal, pero no ético». Con dos cojones; aunque asegura que no le gusta, pero «la situación está y no la puedo evitar».

Y no es ético que el Club de los ex Concejales reúna una buena nómina de nuevos millonarios socialistas. Y tampoco es decente que lo hayan conseguido con dos herramientos simplonas e infantiles; el borra y el lápiz. Y no es nada decoroso que amasen su fortuna con la ayuda de los servicios técnicos que contrató el ex concejal y que siguen ahí, tan amigos, tan solícitos, tan arbitrarios.

El alcalde ha dicho que no es ético, hacerse millonario así, tras pasar por la vida municipal. No es ético. No son personas éticas las que insisten, porfían y se empecinan en seguir acumulando cada día más fortuna gracias al urbanismo que planificaron, impidiendo de esta manera a sus vecinos, un día administrados suyos, acceder a una vivienda. Falto de honestidad, de ética y de honradez es trabajar como intermediario de terrenos a los tres meses de ser diputado, o al año y medio de ser miembro de la Comisión de Gobierno del Ayuntamiento, constituir sociedades interpuestas, utilizar testaferros, etc… Políticamente, incorrecto; para un socialista y para un liberal. Moralmente, deleznable. Bordeando el fuero de juego de la legalidad.

El antónimo, lo contrario de ético, –no ético-, está perfectamente definido en el diccionario; no necesitamos hacer más. El alcalde sabe de la extensión de la palabra, del adjetivo que atribuye a sus compañeros de partido, a los que fueron sus tenientes de alcalde (¡vaya banda!) «deshonesto, inmoral, corrompido, desvergonzado, indecente, licencioso, indecoroso, indigno.» El teléfono para aludidos lo dan en la centralita del ayuntamiento; o en www.ayto-getafe.org.

Resulta, cuando menos, curioso el giro concedido a la calificación moral de la película. Hace casi tres años, la Comisión de Investigación que se creó en el Ayuntamiento de Getafe para esclarecer las irregularidades urbanísticas y el tráfico de influencias se saldó con una declaración vacía moralmente al asegurar que los ex concejales implicados «habían dado su vida por este municipio». Y bien cara que nos había salido.

Entre los cargos públicos implicados en aquel momento por la Comisión estaban el ex concejal socialista de Urbanismo Francisco Hita; su antecesor en el cargo, Jesús Neira Salazar; Antonio Alonso Herrero, ex concejal de Hacienda; José Luis Rivas Cabezuelo, ex concejal; e Isidoro Herrero, ex concejal de Urbanismo de Leganés. Todos ellos han sido, salvo el de Leganés, Isideoro, tenientes de alcalde de Pedro Castro.

Alguno de ellos, incluso, hoy en día, casi tres años después, ex concejal e intermediario de terrenos, sigue perteneciendo al comité local del PSOE. No es ético, señor alcalde. No es honrado, señor secretario general. Nosotros seguimos pensando que «la situación está» pero que sí puede evitarla. Está en su mano, y en la Junta de Gobierno Local, no seguir haciéndolos, impúdicamente y descaradamente, más ricos a costa de los vecinos de este municipio. Por ejemplo, con la venta del diez por ciento de El Rosón. Por ejemplo, con el desarrollo urbanístico de Perales del Río; que el nuevo mega barrio que proyectan sus «compas» se gestione por expropiación, con el 80 por ciento de vivienda protegida. Exactamente igual que Los Molinos y Buenavista. Es lo que demandan los vecinos; lo que necesitan. Es lo ético.