El urbanismo local está convulso desde hace año y medio, desde antes de las últimas elecciones municipales cuando el gobierno municipal intentó por todos los medios aprobar un Plan General de Ordenación defectuoso que «el amigo Gallardón» aprobó de manera parcial en sus dos ultimos Consejos de Gobierno, uno antes de las municipales y otro en la «segunda vuelta» de las autonómicas. Es un PGOU por fascículos. La impaciencia del Gobierno Municipal era lógica si se piensa que la aprobación inicial por parte del Pleno tuvo lugar el 30 de julio de 2001. La incapacidad de los técnicos municipales provocó numerosos defectos en el documento. Han sido necesarios tres años (hasta el 2004) para aprobar el documento completo que rige el modelo de ciudad que quieren los socialistas de Getafe.

Los nervios fueron en aumento por la posibilidad de que los «político-empresarios» socialistas perdieran las opciones de compra de las operaciones más golosas económicamente.
En esos prolegómenos, de la mano de Angel Torres, amparado por Neira y permitido por el alcalde, sale a la palestra un «nuevo modelo de gestión cooperativa» de la mano de PSG (Propietarios de Suelo de Getafe) en un intento de monopolizar el mercado de la vivienda protegida en los nuevos barrios que presuntamente iba por expropiación (desde el principio). Pero ellos, los «mosqueteros» del urbanismo local pensaban que iban a rematar la faena comprando la mayor parte de los terrenos y «machacando» el modelo de consenso que había supuesto El Bercial.

Pero en este trayecto la trama empresarial socialista empezaba a resquebrajarse por el vaivén de acontecimientos. El «todos a una» (¿todo para uno?) de los empresarios agrupados en torno al Getafe C.F., Jesús Neira, Antonio Alonso, Angel Torres, y el político que los ha amparado hasta ahora, Pedro Castro, empezó a resquebrajarse. Conocida es la ambición de Alonso por presidir el Getafe CF (y más ahora en primera) , puesto ocupado por Angel Torres que se atrevido a disentir, tras la buena marcha de sus negocios. Neira, a lo suyo. Trébol escindido. Astron a punto. Y el alcalde, intentado recuperar los votos perdidos en las últimas elecciones. Pero no quieren que gobierne.

Aprobado el Plan, los nervios se desatan. El palco del Getafe CF es el lugar perfecto para escenificar una «opereta psico-urbanística». Está invitada Esperanza Aguirre. Angel Torres lo tiene planificado. Neira está «huido». El concejal de urbanismo se hace el loco. El administrador de PSG se presenta con sus carpetas y delante del alcalde y de otros ediles y le plantea el problema socio-electoral a Esperanza Aguirre. Esta acepta el envite y le dice que el que expropia es el Alcalde, que ella está en contra. ¡Anda toma! Y el alcalde. Pero le ha salido mal la jugada.

Desde ese momento, los dimes y diretes, comunicados, contra-comunicados, declaraciones, aclaraciones y rectificaciones son el pan nuestro de cada día. El «kaos» está servido. La entropía local está en unos niveles peligrosos. El problema que se plantea ahora y que sobrevuela todos los despachos oficiales y particulares del urbanismo local es saber cuál será la solución a este «desaguisado», si la tiene, o, por el contrario conocer el desenlace final.

Artículo publicado en Observador
Getafe (Madrid), octubre de 2004
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