¡Bárbaros!… ¡Qué daño les causarían los pobres e inofensivos arbolillos.

Vamos a ocuparnos de un hecho, cuyo conocimientos nos ha causado pena.

Tanto por lo que el hecho es en sí, cuanto por afectar a un pueblo cuya cultura tenemos recibidas fehacientes pruebas.

Pero nunca, ni en ningún pueblo, faltan salvajes, cuyos perversos instintos se evidencian con actos como el que vamos a referir.

Nos escribe uno de nuestros corresponsales:

«… Varios mocitos de Leganés, que regresaban de Getafe la madrugada del 30 de mayo, de ver los fuegos artificiales quemados con motivo de las fiestas de ese pueblo, tuvieron la mala idea de cortar unos cuarenta árboles nuevos, de los que se plantaron en la carretera que comunica ambos pueblos.


El infame destrozo tuvo lugar en los comprendidos en el término de este pueblo, y con tal motivo se instruye sumario en el juzgado de instrucción.


No es la primera vez que esto sucede, pero siempre se desconocía a los autores; y bueno será que alguna vez se siente la mano a esos valientes mocejuelos, pues de las diligencias que se han practicado, y de las noticias que nos hemos procurado, son muchos y conocidos los que figuran como autores del hecho.»

Duro con ellos, que el día que veamos en presidio a unos cuantos enemigos de los árboles, la higiene de los pueblos y nuestra riqueza forestal, ganarán no poco.

———————————————-
TEXTO: Noticia publicada en ‘La Crónica de los Carabancheles. Periódico defensor de los intereses morales y materiales de estos pueblos y los del partido de Getafe’. Núm. 33. 5 de junio de 1898 .

ILUSTRACIÓN: Vista de Getafe. ‘La Academia.  Revista de cultura hispano portuguesa, latino-Americana’ .  Tomo IV. Número 7. 232 de agosto de 1878