Elaboración parecida a la de las pelotas del cocido, aunque con más especias. Desmigar el pan en un cuenco o lebrillo. Añadir la carne picada de pollo, la de cerdo y la panceta ibérica. Añadir el jamón picado en trozos medianos cortados a cuchillo y los huevos.

Machacamos en el mortero los dientes de ajo, el perejil también picado, la pimienta, el azafrán y el resto de las especias. Incorporamos el majado del mortero a la mezcla, añadimos sal con cuida-do pues el jamón y la panceta aportan una buena cantidad y amasamos cuidadosamente para que todos los ingredientes se impregnen del aliño. Dejamos reposar el revoltijo un par de horas en el frigorífico.

Si no disponemos de caldo de cocido suficiente, cocer en la olla exprés un par de huesos de jamón en dos o tres litros de agua durante 45 minutos.

Embutir la masa en tripa de cerdo natural o de plástico (pedir al carnicero). En caso de no disponer de tripa se puede utilizar papel filme; enrollar la porción de embutido del tamaño de un salchichón, asegurar con brida de uso alimentario y anudar en los dos extremos. Cocer en el caldo de cocido o de jamón durante veinte minutos. Finalmente, dejar enfriar, envolver en papel de aluminio y dejar un par de horas en el frigorífico.


Loncheado como fiambre frío, junto a otras chacinas, sirve de primer plato. Este embutido, típico de los días de carnaval en la comarca de Alcalá la Real y en los pueblos cercanos de Córdoba y Granada.