Es sábado; día de mercadillo. De prisas, de lista de la compra, de barullo, de más gente de la que cabe en la calle. Fuera de la atalaya hace tanto calor y resplandor que hay que buscar las aceras sombreadas y mirar hacia abajo. Casi dejamos de lado, sin prestar atención, a esta «mar pacífico» (flor del hibiscus) con su alargado, colorido y resplandeciente estambre. ¡Menudo sonajero!