El tradicional castillo de fuegos artificiales piro-acuáticos que se programa año tras año con motivo de la festividad de la Virgen de las Nieves en la playa del Arenal de Calp, el día 5 de agosto, ha tenido este año escaso brillo. Al tiempo desapacible, a causa del fuerte viento, se unió el retraso de veinte o veinticinco minutos  con respecto al horario previsto en el programa festivo. El castillo de fuegos artificiales resultó uno de los más cortos y de los menos espectaculares de los que hemos tenido la oportunidad de presenciar desde el año 2004.

A los ya temibles recortes, que lo justifican casi todo, habrá que añadir que transcurrimos un año sin relevancia electoral. Un año ecuatorial en las legislaturas políticas en el que no hace falta lucirse.