¡Menudo vértigo produce la vista de la pared de tierras calizas que sujeta, aún, las edificaciones que ayer rozábamos con las manos. Hoy hemos acudido a revisar la ruta hacia poniente de la playa de El Arenal-Bol de Calpe desde abajo, a ras de la arena.

Los edificios parecen empujados hasta el mismo borde del precipicio en un ejercicio de difícil equilibrio. Un poco más (quizas años o decenios, o siglos, quién sabe…)y caerán como juguetes ante la naturaleza. Bellas estampas a pleno sol de una gaviota patiamarilla refrescándose junto al blanco de la espuma salada, panorámicas de postal para el recuerdo, una cría de pez de tipo rajiforme varada en la arena, edificios sorprendentes…