Negarás a Dios… y a tu padre y a tu madre, y a quien ose ponerse por delante si esa noche juega tu equipo. Imagínate si eso ha de ser así con el Getafe CF, qué será con el Atlético de Madrid o el Real Madrid, equipos con más historia, enjundia y masa social; el asunto podría ser motivo para la sección de sucesos del telediario. Ese es el resumen de la filosofía que impregna el nuevo anuncio del Getafe CF y que ha provocado la, además, buscada reacción en medios de comunicación, iglesia, blogs, foros, etc… No se pretendía un anuncio para una campaña publicitaria. El objetivo es, simplemente, el escándalo y la polémica; unos días en los medios, agitar el «you tube» y de camino presumir de realización presentando el bodrio en algún concurso que premie la imbecilidad y una escala de valores más simple que la de un hombre del neardertal.

El anuncio es obra de la agencia, El Ruso de Rocky, que además de publicitar los valores cívicos y deportivos que propugna el Getafe y su presidente, Angel Torres, se ocupa de dinfundir su «prestigio» como agencia y las de sus dos propietarios, «creativos» y disminuidos cerebrales. Ello, sin querer ofender, como dicen ellos. Los autores de la polémica (Ángel Torres –otro distinto al presidente– y Lucas Paulino) dicen que el espot «es un ejercicio de exageración para mostrar el orgullo y sentimiento de un aficionado hacia su club, que supera casi a cualquier valor de la vida. Queríamos elevar a una escala superior los pequeños sacrificios que haces cada fin de semana por tu equipo, como inventarte una excusa para dejar plantada a tu mujer o dejar sin terminar el trabajo que tenías que entregar al día siguiente», explica Lucas Paulino.

Menos mal que ha añadido el casi; el orgullo de ser del Getafe CF supera casi a cualquier valor de la vida. Qué profundidad de pensamiento. ¿Lo habrán pensado ellos solitos? Cretinos. Y además machista. No se sabe por que no es la mujer la que le deja plantado a él por las pelotas de otros.

«Si tuviesen criterio, equipos como el Madrid y el Barça aprobarían campañas así, pero lo cierto es que los clientes más grandes tienen muchos prejuicios. Al Getafe le ha encantado esta campaña», aseguran los oportunistas creadores del anuncio. Asunto zanjado. Para ellos. El que paga manda y parece que además puede ofender.

Hace poco, el presidente del Getafe, más conocido en el pueblo como «Pirri», tuvo otra de sus ocurrencias de analfabeto funcional al proclamar en la prensa deportiva (¿se puede llamar periodismo a la labor de difundir la ideas y valores de esa pandilla de mentecatos?) que «esperaba ganar la Copa del Rey para celebrar el triunfo en la recién inaugurada fuente de la Cibelina y así poder destrozarla». Así de contundente se mostraba el paleto del presidente con el nuevo aspecto de la fuente.

Aunque habíamos hablado antes de La Cibelina y sus leones, y compartiendo el disgusto por el nuevo diseño, cómo se podrían calificar las declaraciones de Torres, sino como una incitación a la violencia, una proclama de gamberrismo de nuevo rico, como una propuesta para la destrucción de un elemento del patrimonio público y del trabajo, independientemente de la percepción de la obra, de un artista con el que compartió militancia en el Partido Comunista de España (PCE). El presidente repartiendo octavillas como militante de base y el escultor, para bien o para mal, en la vanguardia del arte obrero. Y ahora, a fuerza de exudar dinero fácil, con los asuntos del ladrillo y la intermediación, se cree el necio en la autoridad «intelectual» de cercenar la obra, te guste o no, de un artista. Majadero. Y es que hay algunos que se emborrachan con el olor del dinero y se permiten unos lujos que no pueden pagar, aunque se lo crean, por mucho dinero que amasen cada noche.

El concepto de este tipo de anuncios, del márquetin corporativo de una entidad, y más un club deportivo, ha de sustentarse, dada su influencia positiva o negativa sobre los jóvenes, en criterios regulados por valores como el esfuerzo (el valor trabajo), la fidelidad (¿plantas a tu mujer cada vez que vas al fútbol?), la generosidad (¿niegas a tu madre y a tu padre por un Getafe-Tarragona?), la deportividad, la belleza, etc. Un anuncio así, seguramente, habría pasado más desapercibido por los grandes medios de comunicación, pero hubiera dado al resto del mundo una imagen muy distinta, que, relamente, los getafenses no somos unos capullos, blasfemos y quemaiglesias de mal gusto.

Habrá que recomendar al presidente del Getafe otras ideas para próximas campañas. Siempre teniendo en cuenta que para generar polémica y salir en las noticias -lo importante es hacerse famoso- se utilizan siempre los mismos temás: Sexo, Violencia, Drogas, Religión. Es la biblia del publicista torpe.

Ahí van algunas ideas para la publicidad de otros años.Se ve a Sharapova (u otra parecida), en cuclillas, con el miedo del portero en la cara ante el desmarque del delantero, un angel torres rejuvenecido que corre con el balón como un conejo. A la rusa se le cae la ropa, … y se ofrece una panorámica (no de la cancerbera), del estadio repleto de gente que grita enfurecida: métesela entre las piernas!.. Al final se ve al presidente corriendo desnudo, con el puño en alto celebrando el gol.

El hijito maricón (bueno, homosexual con plumas) y el machote del padre: ya lo han utilizado, aunque siempre se puede dar una vuelta de tuerca aún. También podría ser al revés. O hacerlo con transexuales. ¿Y la parejita de lesbianas? ¿No les gusta el fútbol?…

Pareja propia de anuncio de violencia de genero. Ella llorando con hematomas y cicatrices en los pómulos, el párpado de un ojo del color de las dalias; él tan pancho, bebiendo cerveza y eructando. Empieza el partido. Juegan Getafe y Albacete, por ejemplo, qué emoción. Ella se seca las lágrimas y sonríe. Va a la nevera y coge dos cerverzas. Se sientan en el sofá. Celebran los goles del Getafe. Se beben cinco cervezas más, comen pizza casera, palomitas de microondas y tortilla de patatas. El Getafe ha ganado. Ella eructa. Ríen. Son felices. Mensaje final: Tu equipo, un vínculo más fuerte que el amor.

Típica cara de gilipollas aburrido ¿Qué harías por un abono del Getafe? Abandonar a tu madre en una gasolinera, enviar a tu mujer a casa de su madre durante toda la temporada, regalársela al vecino del cuarto que no le gusta el fútbol, castigar a la niña sin primera comunión, mearte en la puerta de la iglesia y no ir a misa en los próximos veinte años, dejar al niño que fume y beba cerveza mientras te resignas a ver los partidos de canal + en el bar, etc. ¿Todo eso harías? La nueva religión de los idiotas.

El obispado ha solicitado la retirada del anuncio, asunto obligado por la temática, y que, sólo, sirve para darle más publicidad al vídeo. No se sabe de dónde lo han de retirar (salvo de la página web del Getafe CF) si no pensaban contratar anuncios en ninguna televisión. Con el telediario es suficiente. El anuncio perdurará en internet. Google y You Tube son los autores del milagro que convierte en eterna la estupidez de un sueño, de una borrachera o de una paja mental. Pobres católicos. Pobres ciudadanos. ¿Esa es la escala de valores que hemos adoptado? ¿Esa es la educación para la ciudadanía que queremos para nuestros hijos? Que va… hombre. Debe ser que no.

Siempre habrá alguno que piense que la blasfemia y la ofensa a las ideas y creencias de otros se paga, como buen pecado, con el infierno. No se arrepiente Angel Torres; persiste y llama hipócritas a los que le critican, y asegura que los católicos del Madrid o del Barça prefieren un partido a un acto religioso, incluso a quedar con una mujer. Pobres socios del Madrid y del Barça. Eso sí es mucho. Pase por no ir a la iglesia, pero cambiar una buena compañía por una algarabía de borregos, eso, eso, sí que es demasiado. Mucho más que estupidez o impotencia.

Ya saben los la cofradía del puntapié y del bocata de chorizo, sobre todo los aficionados del Atlético de Madrid que lo hicieron público y famoso, que más allá del purgatorio está la segunda división, o, peor aún, la segunda b. Nada de Europa ni Copa del Rey. Ni anuncios, ni televisión, ni El Mundo, ni As ni Marca. Olvido.