Pedro Castro Vázquez, nuestro alcalde de España, ha firmado un acuerdo con Fernando Martín Álvarez, el que fuera presidente fugaz del Real Madrid, y dueño* de Martinsa-Fadesa (* de casi la mitad y salvo la hipoteca tan extraordinaria que firmó para adquirir la parte gallega) por el que pretenden construir 200.000 viviendas. Tranquilícense; no se construirán sólo en Getafe, ni todas las hará el ínclito Martín. Pedro Castro ha actuado en su calidad de presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias [FEMP] y Fernando Martín, como representante del G-14, un auténtico «lobby» nacional que agrupa a las catorce inmobiliarias más importantes de España. G-14 es la denominación esotérica, al gusto de las logias masónicas y la agrupación de los paises más ricos, para definir a la más poderosa agrupación de especuladores y responsables, en parte, de la situación del sector de la vivienda en España. Incluso hay quien le considera de forma humorística un grupo «comunista-maoista-subversivo« por su empeño en acabar con el capital de los ciudadanos, el de las grandes empresas, incluso con su propio capital…

Pedro Castro quiere olvidarse del provincianismo de lo local para impulsar desde su atalaya municipalista una política urbanística y de vivienda que solucione, sino los problemas que afectan a los ciudadanos, al menos sí la acuciante falta de liquidez de los grandes ladrilleros. El alcalde de España se ha atrevido a pronosticar que con su intervención, «la crisis del sector puede empezar a ver la luz al final del túnel»; caramba qué metáfora más apropiada, sobre todo para los que tienen comprometida parte de su cartera en el ladrillo, la construcción y la obra pública.

Al convenio firmado se podrán sumar (sólo faltaba eso) los sindicatos, ayuntamientos en general, bancos, etc… ¡Que siga la fiesta! A ver cómo y quién le insufla aire nuevo a la famosa burbuja. Una reunión paritaria [¿políticos y constructores?] realizará el seguimiento y establecerá los cupos que se promoverán [y asignarán] en cada municipio o región adheridos. Yo me pido 10.000; yo doce mil; y así hasta el último de los «elegidos» que se queda, claro está, con otras doce mil viviendas. Y asunto resuelto; Zapatero: no hacía falta quemar a la mari Carme [Chacó] en una labor tan ingrata como improductiva. Pedrito lo ha solucionado de un plumazo, como no podía ser menos; y así hemos recurrido durante tanto tiempo, finalmente perdido, a tanto técnico urbanista, a cuanto político de altura, tanta cabeza brillante, cuanto ser pensante, para nada. Sólo había que llamar a Superpedro con su libreta de ideas brillantes. Aunque, pensándolo mejor, pensando mal claro está, este asunto puede que tenga que ver, más de lo que en principio podría parecer, con la dificultad actual de desarrollar Perales del Río y las casi treinta mil viviendas proyectadas. ¿Quién me compra un ramito, un ramito de diez mil, …casitas?

En realidad, olvidando de momento la sorna, no parece brillante económicamente, ni acertado socialmente un convenio o acuerdo de los ayuntamientos [¿sólo los socialistas] que auxilia y beneficia a las grandes inmobiliarias, ahora en apuros, discrimina a otras empresas y que, finalmente, pone la Ley del Suelo a disposición de los que manejan el mercado. Es tremendo la falta de sentido de la decencia [política] que se manifiesta. El «nuevo socialismo» es estupendo. Antes de firmar con el Gecatorce, Pedrocá, representante que es del ámbito más cercano a los ciudadanos, debería haber contado con los agentes sociales, sindicatos, cooperativas y promotores locales. Pero, no; ya basta de pringados.

Es curioso que nada más conocerse la noticia y a la vez de publicarse circula por los foros la extrañeza que un alcalde socialista firme un acuerdo «con quien vende la vivienda protegida a precio de libre», por ejemplo, en el desarrollo de Sanchinarro.

Pero no siempre es así; o, a simple vista, no lo parece. Esta misma semana, a la vez que ambos personajes se hacían la foto, algunos ciudadanos de Getafe, recibían cartas de la inmobiliaria que preside el portavoz del Gecatorce, Martinsa-Fadesa, ofreciendo viviendas en el desarrollo de Los Molinos, en Getafe. En el dossier que remite la promotora figuran los planos de las viviendas realizados por el despacho del arquitecto Julio Touza, la memoria de calidades, información relativa a las condiciones necesarias para acceder a una vivienda de VPPL y los precios; un piso de dos o tres dormitorios, dos garajes y un trastero que costarán de momento, según módulo oficial, poco más de treinta millones de las antiguas pesetas. Hasta ahí, y por ahora, bien.


– Oye, Fernando, ¿no te ha llamado el Concejal de Vivienda?

– ¿Si? Y, eso… para qué

—Es que el Concejal de Vivienda de Getafe dice que va a denunciar ante Arpegio a tu empresa por determinadas irregularidades como vender un piso con dos plazas de garaje… lo siento; ya sabes que te admiro y te quiero…

—¿Pero quién es ese concejal? ¿Es que no conoce la legislación, la normativa o las especificaciones de los planes parciales? ¿Tu eres el alcalde, no? Explícaselo.

—Es Ignacio Sánchez-Coy, el portavoz de Izquierda Unida …

—¡Vaya un comunista..! ¿Es muy recto?

—Es pequeñito, ex sindicalista y «comunista con el refrigerador lleno y el bmw»; ya sabes… fue presidente de cooperativa y cree que sabe mucho de esto del ladrillo.

—¿Es que no crees que se pueda ser comunista y vivir de puta madre?

— ¡Hipócrita! ¿coño, me vacilas? ¡Pues claro que no! Un conocido mío tiene dos cartillas de racionamiento para irse a Cuba a practicar la revolución… por si las necesitas.

— Ya veremos…