El Ayuntamiento de Getafe ha entregado a la Junta de Compensación de El Bercial el proyecto de acondicionamiento [estético] del caballón, ese montículo empinado de tierra que separa la carretera de Toledo del nuevo barrio. Se trata de uno de los compromisos que la mencionada entidad contrajo con el consistorio a la recepción del barrio, que tuvo lugar en mayo de 2008.

El proyecto lo ha «adjudicado» el Ayuntamiento de Getafe, entiéndase como que se lo ha encargado, dado, regalado, etc.., no sabemos si gratuita o lucrativamente, a cuenta de la Junta de Compensación, a Acciona Medio Ambiente, cada día más introducida en las adjudicaciones de las delegaciones municipales de Limpieza o Parques y Jardines.

Los responsables de la empresa han diseñado un «forrado» de la ladera que se muestra a la autovía con distintas especies vegetales y tierras con tonos y matices variados. La colorida puesta en escena se remata con un grupo «escultórico» realizado en acero «corten» [ya oxidado], muy al estilo de las que se muestran en la vecina villa de Leganés consistente en seis hormigas. Si lo han leído bien: hormigas; eso sí, gigantes. Con distinto tamaños que oscilan entre los seis y diez metros de largo por unos tres de ancho. El proyecto, que la Junta de Compensación sacará a concurso público, tiene un coste estimado de 500.000 euros que pagará esa misma entidad urbanística.

Los diseñadores e ingenieros de Acciona Medio Ambiente han pretendido hacer un homenaje «a la clase obrera, a los trabajadores» ya que las hormigas, representan, según ellos, la laboriosidad , persistencia y humildad [¿que caracteriza a la clase obrera?]. Al margen del coste que supondrá el ridículo «embellecimiento» de ese montón de tierra que desaparecerá tras el inminente soterramiento de la A-42, la idea nos parece pobre, desaliñada y estrambótica.

Las hormigas, en diminutivo, ese bichito que invade los jardines, molesto, persistente e inmortal, podrían representar, efectivamente, a la clase obrera en cuanto al concepto de masa humana, alienación, o falta de autonomía y de imposibilidad para progresar o ascender en la escala preestablecida. La organización social de las hormigas asigna papeles y funciones innatas e inamovibles. Trabajan durante el verano, y ahorran, para el trascurso y la escasez de otoño e invierno.

Sin embargo, y a pesar de la fábula, la hormiga envidia la buena vida de la cigarra. Cantar, bailar y comer, sin pensar en lo que vendrá. Al fin, parece, que muchas hormigas aspiran a vivir la existencia del insecto cantarín. Sólo hay que ver la televisión, llena de concursos, de gente que vende su intimidad, su vida, que aspiran a vivir del cuento, y no del duro trabajo. ¿Quién dijo que el trabajo ennoblece? Cualquiera que haya trabajado duro, sea «clase» obrera, parado o pringado, lo podrá desmentir. O, peor, pregunten a algún político profesional.

Las hormigas representan, además de lo dicho, y sobre todo si son gigantes, la destrucción y el temor de la mutación de los insectos por la acción del hombre y un final nuclear y radiactivo del mundo…

En todo caso, a nosotros, particularmente, nos parece una idea equivocada. A lo mejor, el Ayuntamiento que presume tanto de participación ciudadana, podría haber requerido la opinión de los vecinos del barrio de El Bercial. Finalmente el dinero que costará el embellecimiento de ese montón de tierra destinado a acabar, reciclado, en un vertedero de tierras sale de los bolsillos de los promotores pero también de cooperativistas. Yo no soy una hormiga.

Algunos vecinos que asistieron a la última asamblea de la Junta de Compensación mostraron su disgusto por la idea y sugirieron, como broma, claro está, un terraplén lleno de setas gigantes y «pitufos» azules, en homenaje a quien todos ustedes imaginan. ¿No despistarían a los conductores que circulan habitualmente por la autovía tanto como las horrendas hormigas? ¿Autorizará la dirección general de Carreteras semejante disparate?

Una alternativa a los «sociales» formícidos podría alentar, a nivel local, el olvidado plan de Zapatero para plantar 45 millones de árboles durante esta legislatura en España. Algo más necesario, desde luego, que arreglar cuatro o dieciséis calles o que adecentar un montón de tierra que terminará rellenando algún lejano vertedero.

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NOTA.- Acciona ha sido el principal beneficiario de las obras del inane«Plan Zapatero» en el municipio de Getafe con casi nueve millones de euros en adjudicaciones de obras. Las otras adjudicatarias, Cospusa y Racosa, con vínculos familiares, como herederas de la extinta Herba, trabajan habitualmente como subcontratas de Acciona en el municipio. Casi un monopolio. ¿Cuál de las tres, creen ustedes, que ganará el concurso para realizar la obra de las hormigas? Granito a granito, … se llena el granero.