Grabado que representa la toma de Hernani en 1837

[ANTERIOR]

Marqués de Santa Marina

Tras su paso por Cataluña ejerció el mando como  capitán general de Andalucía (1858-1859), Galicia (1862-1865) y Aragón (1865-1866). Fue Senador vitalicio (1863-1864), Consejero de Estado (1866-67). El 20 de enero de 1867 fue nombrado Inspector General del Real Cuerpo de Carabineros y Consejero de Estado. Al año siguiente vio la luz un librito ‘pedagógico’ titulado ‘Manual del Carabinero del Reino’, firmado por el general Zapatero y publicado por la Imprenta del mismo Cuerpo de Carabineros que mandaba.

La revolución del 68, ‘la gloriosa’,  destronó a la reina de los ‘tristes destinos’ y la mandó al exilio parisino. Zapatero quedó en dique seco. Aunque era monárquico, no comulgó con la idea de que las Cortes pudieran elegir a un nuevo rey. Entre 1868 y 1974 estuvo retirado de la vida pública aunque no cesó en su fervor por la reina.  El 19 de septiembre de 1871 envió otra carta a Isabel II sugiriéndole acciones ‘políticas’ en favor de su hijo Alfonso XII,  además de mostrar por escrito y por enésima vez su fidelidad a la reina destronada. La elección de un nuevo rey a la manera ‘democrática’ iba a ser un fracaso, un intento fallido de regenerar la monarquía  que terminaría con Amadeo de Saboya desquiciado y huyendo de ‘la jaula de locos’ que era España. Comenzaba la primera república, demostración única del disparate colectivo que se gestaba en las entrañas del país.

En diciembre de 1874, el general Martínez-Campos realizó el pronunciamiento de Sagunto a favor de la monarquía provocando la restauración borbónica en la persona de Alfonso XII. El nuevo monarca, como es lógico, repartió privilegios y títulos entre los militares más files a la dinastía que representaba. Un Real Decreto de 4 de octubre de 1875 [despachado el 10 de diciembre de ese año] le otorgó a Juan Zapatero y Navas el título de Marqués de Santa Marina.

El decreto en virtud del cual S.M. el rey ha hecho merced del marquesado de Santa Marina al ‘digno general’ Zapatero está concebido en los siguientes términos:
«Queriendo dar una prueba señalada de mi real aprecio al teniente general Juan Zapatero y Navas por los relevantes servicios que ha prestado al trono y a la patria en su larga carrera militar, de acuerdo con el parecer de mi consejo de Ministros, vengo en hacerle merced de título del reino con la denominación de marqué de Santa Marina para sí, sus hijos y sucesores legítimos, lilbre esta concesión de todo gasto y a reserva por ello de car cuenta a las Cortes».

El nombre del título nobiliario  recuerda uno de los hechos de armas  más brillantes de la larga carrera militar del general Zapatero. Las batallas o combates  ocurrieron el 24 de marzo de 1837 en las alturas de Santa Marina, lugar que se encuentra cerca  de Galdácano y Bilbao, siendo capitán del tercer regimiento de la Guardia real de infantería y mandando como más antiguo el segundo batallón del mismo.

«Espartero salió de Bilbao el día 10 de marzo con veinte batallones  en dirección a Durango, confiando más en el valor de sus tropas, que en la bondad del plan que iba obediente a secundar, mas como al llegar a la vista de los altos de Santa Marina, allí a las inmediaciones del Galdácano, encontrasen un grueso de carlistas parapetados en diferentes lineas de atrincheramientos, fue preciso empezar un combate para abrirse paso por en medio de aquellas posiciones. Púsose el general en jefe isabelino al frente de la vanguardia y con ella embistió al enemigo que obstinadamente defendía sus puestos. Fue entonces Espartero herido en el brazo izquierdo por una bala de fusil.Concluyó al fin por lograr la victoria […]». La actuación de Zapatero en los rudos combates mereció, sobre el mismo campo de batalla, el ascenso coronel, grado que le concedió el mismo general Espartero.

Zapatero fue, además, gentilhombre de cámara de S.M.; Teniente General del Estado Mayor; Ministro del Tribunal Supremo de Guerra y Marina; Director general de los cuerpos de estado mayor(1875) y Director general del Cuerpo y Cuartel de Inválidos (1877-81). La biblioteca de la Academia de Intendencia de Ávila fue una iniciativa del general Zapatero que culminó en 1876. Ese mismo año, fue elegido Senador por la provincia de Zamora (1876-1877) permaneciendo en el cargo hasta el año siguiente. En 1877 publicó un librito de  unas 30 páginas titulado ‘Breve reseña de los hechos heróicos de D. Antonio Chover en la batalla de Talavera de la Reina, el año 1809’. Según los archivos consultados el texto del librito fue escrito por un tal Mariano James del que no hemos encontrado nada más y que no aparece en ninguna página de la edición consultada; la impresión corrió a cargo de la Imprenta y Litografía del Depósito de la Guerra y contiene una dedicatoria a S.M. Alfonso XII firmada por Juan Zapatero y Navas y un epílogo edulcorado en los se retrata de nuevo como uno de los más grandes y sinceros ‘isabelistas’ del siglo XIX. La publicación viene a glosar los hechos heroicos y la memoria de los inválidos de guerra, centrados en la figura de Antonio Chover.

El Teniente General Juan Zapatero y Navas se había casado con Rafaela Domínguez Navas. Tal era su devoción hacia la reina Isabel II que, cuando nació su única hija en 1846, no tuvo ninguna duda en el nombre que recibiría.

El 9 de mayo de 1881, el periódico La Vanguardia publicaba un telegrama de última hora en el que adelantaba en primicia que «el veterano director general del Cuartel de Inválidos, Juan Zapatero y Navas, agonizaba en Madrid». Zapatero falleció esa misma noche cuando la manillas del reloj adelantaban las doce para dejar atrás un día, y una vida,  víctima de una larga y penosa enfermedad. Su hija, Isabel Zapatero Domínguez, heredó el marquesado de Santa Marina. «Nunca se mezcló en las contiendas civiles, pero se manifestaba partidario de las soluciones y del régimen conservador, —terminaba la necrológica de La correspondencia de España— ¡Descanse en paz!». Nada más apropiado para despedir a un personaje tan aguerrido y batallador.

El cuerpo sin vida del general Juan Zapatero y Navas fue enterrado el día 12 de mayo de 1881. Al final,  desafortunadamente para el final de este artículo, no  he logrado confirmar el lugar donde recibió sepultura. Ignoramos si fue en Getafe donde su familia tenía tierras y propiedades, o en Madrid. La familia Zapatero fue una de las más importantes de Getafe durante los siglos XVIII y XIX.

Años después de la muerte del general, la familia Zapatero de Getafe construyó un magnífico e imponente panteón que destacaba entre los las capillas enterramientos del antiguo cementerio de la Concepción, que funcionó en Getafe hasta mediados los años 80 del siglo XX y que estaba localizado en plena  trama urbana, entre el barrio de la Alhóndiga y la estación de tren. El cementerio, planeado en torno a la ermita de Nuestra Señora de la Concepción,  databa de los últimos años del siglo XVIII y fue ampliado en 1887 con un proyecto que contemplaba la venta de parcelas para la edificación de panteones; entre todos los que se elevaron, para sobresalir con un símbolo terrenal dedicado a la memoria de los muertos getafenses, destacaban los del registrador de la propiedad, Antonio de la Fuente, y, sobre todos, el de la familia Zapatero, construidos ambos entre los años 1901 y 1903.

El panteón de los Zapatero, «situado en el sector noroccidental, era una curiosa pieza de arquitectura en ladrillo visto de principios del siglo XX. De planta cuadrada, se componía de tres cuerpos; el central, un pasillo sobreelevado por la cubierta para iluminarlo, contiene un pequeño altar al fondo y distribuye los enterramientos en los dos cuerpos laterales». El cuerpo central se proyecto como una especie de lucernario corrido, calado por vanos en toda su longitud y rematado en sus extremos por un frontoncillo que le otorgaba un aire entre clásico y religioso. Las fachadas laterales se decoraron con tiras y arcos ejecutados con el mismo ladrillo cerámico en una especie de bajo relieve, sobresaliendo del fondo y creando un efecto tridimensional. Al panteón se le antepuso un tejadillo con dos columnas que hacían de pórtico de entrada, emparejadas con dos impresionantes cipreses.

Panteón de la familia Zapatero en el antiguo cementerio de la Concepción de Getafe

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BIBLIOGRAFÍA

— Guía de Madrid y su provinciaAndrés Marín Pérez. Madrid. 1888
— Historia de Madrid y de los pueblos de su provincia.  Juan Ortega Rubio. Ayuntamiento de Madrid. 1921.
— Senado de España. Expediente personal de Juan Zapatero y Navas, Marqués de Santa Marina. Signatura: HIS-0430-02.
— Portal de Archivos Españoles
— Manual del Carabinero del Reino. Juan Zapatero y Navas. Imprenta del Cuerpo, 1868.
— Breve reseña de los hechos heróicos de D. Antonio Chover en la batalla de Talavera de la Reina, el año 1809. Mariano James. Prólogo de Juan Zapatero Navas. Imprenta y Litografía del Depósito de la Guerra, 1877. 30 páginas. Biblioteca Central Militar (Madrid). Signatura: III-52-4-46
Estado Mayor del Ejército. Historia individual de su cuadro en los años de 1851 a 1856. Tenientes GeneralesChamorro y Baquerizo. Madrid, Imprenta Ramón Santacana. [Ejemplar en el Museo Romántico].
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Pascual Madoz y el derribo de las murallas en el albor del Ensanche de Barcelona. Javier García-Bellido García de Diego y Sara Mangiagalli.
L’escultura del segle XIX a Cataluña. Judith Subirachs I Burgaya.
Ermita de Nuestra Señora de la Concepción. Marcial Donado. Joven Cámara Económica de Getafe. 1982.
Blog Almanaque. Pliegos de cordel, tradición oral y romancero. ‘Relación del robo y horroroso crimen’,  Impr. J. Tauló, 1857
La Justicia, Revista peninsular y ultramarina. 1867