Planta noble del Ayuntamiento de Getafe. En la agenda del alcalde, Pedro Castro, figura una reunión con la Asociación de Propietarios El Verdegueral-Perales del Río para escenificar la puesta en marcha –de nuevo- del Gran Perales del Río. Al final de la reunión, los asistentes se retratan para el periódico Getafe Capital. El fotógrafo se muestra sorprendido. No aparece, aunque está, el cerebro del proyecto, alma, corazón y vida del urbanismo local,

-¡Jesús!,.. Jesús, ponte delante.

-No, no, aquí estoy bien.

Pablo Cabellos dispara su cámara e inmortaliza a los presentes. En el Ayuntamiento, los técnicos y funcionarios que revolotean alrededor de la alcaldía, se ríen. Han intentado hacerse la foto con Pedro Castro que, de momento, no se ha dejado. Y, lo más curioso, es que él, el que ejerce de «Wally» en la instantánea,  Jesús Neira –el ex concejal y ex diputado regional-, el plenipotenciario CEO [Chief Executive Officer] del urbanismo getafense, tampoco quiera aparecer.

Neira siempre ha figurando como el primero; el primero que es, o era. El resto de comparecientes se muestran como un ejército variopinto, huérfanos sin la presencia en primera línea del abanderado del proyecto, perdidos, como tropa de lisiados sin general; incluso algunos –no todos- con pinta de haber dejado la vaca o el carrito con las alcachofas y los espárragos recién recolectados a la puerta del consistorio. Y hasta las pocas sonrisas parecen bobas.

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[CONTINUA]