El desarrollo industrial de «Los Gavilanes» (un millón setecientos mil metros cuadrados), situado entre la carretera de Andalucia (A-4) y Perales del Río, ha sido una de las primeras «batallas» en las que el «nuevo orden» ha luchado por imponerse al «conseguidor» por excelencia. Después vendrán otras. Parece el fin de una época del imperio castrista.

Hace algunos años, el periodista Jesús Cacho aseguró en un artículo que «en Getafe, el que parte el bacalao es Jesús Neira». Sin embargo, al tiempo que se destapó la trama empresaria de los socialistas de Getafe y que la revista Época denominó como «el clan de los mil millones», empezó su decadencia y la pérdida de influencia; el dinero, como el poder, no tiene amigos; corre, viene y se va.

El alcalde, que sigue queriendo ser alcalde, sus compañeros, los ediles socialistas, y hasta los servicios técnicos tardaron poco en salir corriendo para no «salir en la misma foto». Sólo el último exconcejal de urbanismo, Francisco Hita, corre como si aún estuviera libre el sillón que anheló, fuera ya de la tercera planta del Ayuntamiento.

El «conseguidor» por excelencia, el «parte-bacalaos» de Getafe tiene desde hace bastantes meses un serio contrincante-competidor. Se trata de alguien que ha llevado a nuestra ciudad a los primeros puestos de Google y, única referencia, de otros muchos buscadores. Es Ángel Torres, más conocido localmente como «pirri», presidente del Getafe, club donde también participa el «rubio». Tiene a su favor que no ha sido concejal, que «se ha hecho» a sí mismo; «catalogado» como de izquierdas de casi toda la vida, primero comunista y luego socialdemócrata, se lleva a las mil maravillas con la derecha y la derechona. Más interesado en sus negocios y en el capitalismo práctico que en problemas ideológicos o políticos. Cuando se suelta la lengua, casi viperina, tiemblan hasta las farolas en la calle Madrid. En su contra, la historia común con su oponente.

Al concurso para la «adjudicar» la gestión del sector «Los Gavilanes» se presentaron, pues, dos grupos, cada uno apoyado por uno de los dos «intermediarios», «asesores», «representantes», «conseguidores». El apoyado por Neira, Riofisa, con «acuerdos» convenidos y firmados con muchos propietarios del sector. El otro, sin más que las influencias y el visto bueno del «jefe del cortijo», hablando claro del alcalde presidente.

Las discusiones de la mesa de contratación «resonaron hasta en la calle Madrid»; en un principio, los técnicos se empecinaron en la opción de Neira, su antiguo jefe, en contra de la opinión de los que defendían el «cambio» como mejor opción.

Finalmante, después de no pocas intentonas del «rubio» por torcer el rumbo de las cosas, fue Torres el que se llevó el «gavilán al agua» con la adjudicación del Pleno municipal. El Ayuntamiento firmará un convenio urbanístico con una UTE (Unión Temporal de Empresas) formada por Posmocan, SL, Proyectos Factor Humano A.E.I.E. (Agrupación Europea de Interés Económico), Grupo Empresarial Galco SL, y Estructuras Galco, SL.

De los datos que se desprenden del registro mercantil llama la atención que se trata de una UTE «familiar», con un capital social «ridículo» para el dinero que tienen y la envergadura de la operación; de las cuatro una es «empresa transnacional» (la agrupación) en la que el objeto social es «facilitar un desarrollo dinámico, propulsor y armonioso de la actividad que realizan sus socios». Es fantástico, humano.., demasiado humano.

Ángel Torres ya ha cobrado sus servicios y ha «desaparecido» de la operación. Para sorpresa de todos, el grupo Galco, representado por Alejandro Campos (… din don dín, … quién es ese hombreee.., -suena la melodía-… ), que no tenía relaciones con los propietarios del suelo del sector ha «contratado» los servicios de otro extremeño relacionado con Getafe. Se trata de Pedro Gómez, que actuó como gerente del Consorcio Urbanístico Getafe Norte, amigo de Neira que le colocó en su día y de Pedro Castro.

El alcade le «propuso» para desarrollar los nuevos barrios de los Molinos y Buenavista con la misma entidad (el Consorcio Getafe Norte) para que su «protegido» siguiera trabajando, a pesar de que se basta él solito para ganarse la vida, y más. Tras la negativa de la Comunidad a utilizar el mismo instrumento, Gómez se convierte en esta zona en el nexo de unión entre los políticos socialistas y las empresas privadas que gestionan el urbanismo local.

Entre tanto, el que fuera Concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Getafe, Antonio Alonso, parte de la trama de empresas socialistas de Getafe y socio de Jesús Neira (parece que en trance de separación) quedó compuesto y sin novia (parece que los Gavilanes le «tocaban en el reparto») ha abierto despacho en Alcorcón. Quiere zanjar su etapa como intermediario de terrenos (también dimitió como vicepresidente y consejero del Getafe CF SAD) para dedicarse al «asesoramiento y administración de personas físicas y jurídicas en todo lo referente al -de nuevo- asesoramiento fiscal, contable, laboral, jurídico, mercantil, intermediación con entes públicos o privados, …»; es decir, quiere ser … «conseguidor», pero por libre.

Dice, como Kavafis, «a otra ciudad iré, otras calles pasearé, otros negocios haré»… Sin el otro. Sin los otros. Curioso lo del factor humano, pero, nada tan espectacular o ¿»divertacular»? como el nombre de la nueva sociedad del ex edil de hacienda: Promociones y Eventos Urbanísticos, SL., nunca el urbanismo estuvo tan ligado a un acontecimiento, suceso: «celebrar un evento»; ¿o será eventualidad?, hecho imprevisto: «Los Gavilanes han sido el evento de la temporada»).

¡Que no se diga que no da para una telenovela! Competencia, celos, deporte de élite, tráfico de influencias, poder, ambición, dinero, … y unos personajes de lo más … adivinen.