Durante la penúltima visita de Esperanza Aguirre a Getafe, con motivo de la inauguración del concesionario de automóviles Inauto BMW en La Carpetania, la periodista de GetafeNoticias.com, Sonia Baños, le preguntó a la presidenta por la designación del candidato a la alcaldía de la localidad. Aguirre ya conocía que el run-run y el pica-pica corrían por el pueblo sin freno y a la segunda, ni discreta ni callada, ni corta ni perezosa, le espetó: “mire usted, vamos a traer a la Brigada Paracaidista”. Para algunos, los más inocentes, la respuesta de la “dama de hierro” madrileña podría ser una simple alegoría de la fuerza con la que se quiere volcar en la zona sur madrileña, expresión evasiva, previa a la designación del candidato; para otros muchos, entre ellos para el portavoz local, Carlos González Pereira, la frasecilla confirmaba los peores augurios y sus más íntimos temores sobre el insistente rumor que se había extendido por el municipio.

El mismo periódico digital, propiciado o amparado por el propio Partido Popular de Getafe,  publicaba en el mes de noviembre una nota de respuesta a la noticia que había publicado ese mismo día la edición en papel del Crónica de Getafe. Génova desmentía tajantemente la información [evidentemente, eran ellos los que mentían al desmentir]. La dirección regional del PP no estaba buscando un candidato para Getafe; ya lo tenía. El presunto aspirante local, designado en su día como portavoz a dedo por Aguirre, sufría un enorme desgaste político que, a finales de año, había evolucionado hacia una parálisis total, personal y del aparato, dejando al partido sin voz y sin respuesta ante las iniciativas del gobierno municipal y de su adversario Pedro Castro. El otro apoyo mediático de Carlos González, el periódico promovido por el constructor y promotor inmobiliario Francisco Felipe González Gervaso, empezó a echar humo a finales del año pasado, constatando en un editorial la ausencia de la necesaria acción política que les conduciría, al cabo de la calle y dios mediante, al gobierno municipal, antesala como todo el mundo sabe del paraíso urbanístico levantado con hierro, hormigón y ladrillos; lápiz y borra. Un caballo de papel para conquistar la Troya de ambos González; Felipe y Carlos.

Sin embargo, mucho antes de que las noticias locales recogieran el rumor extendido por el entorno de la presidenta y la ansiedad por la falta de confirmación de Pereira, durante el mes de noviembre, Esperanza Aguirre había encontrado la solución a su enigma: sabía quién iría al sur a luchar contra ese matusalén y pejiguera que gobierna Getafe casi desde la época prehistórica. Ninguna de las chicas que podrían arrebatar la alcaldía a Pedro Castro querían el pringue de venir a vivir a la capital del sur. Imagínense, por ejemplo, el traslado de Pozuelo a Getafe. Pero ahí estaba ese fan incondicional, militante casi integrista, de la presidenta. Juan Soler-Espiauba Gallo; más aguirrista que Aguirre, sustituyendo en el dicho popular al titular de la cátedra de San Pedro, obra que glorifica el poder y la infalibilidad del papa, por la mandamás de la Comunidad de Madrid.

Los blogs los carga el diablo

Lo cierto es que en noviembre le propusieron el destino, y como militar disciplinado, aceptó la plaza, capital del sur y cuna de la aviación. Se iba a tirar en paracaídas. Lo primero que tuvo que hacer, tras una recomendación especial, era cerrar el blog desde el que prodigaba lindezas imborrables y se explayaba contra tirios y troyanos, contra compañeros y adversarios, incluso contra la «chusma». La última entrada a su blog, opinionenvanguardia.blogspot.com la subió en el mes de noviembre. A mediados de diciembre el blog fue eliminado de la blogosfera. Sin embargo, acudiendo a Google, en sus búsquedas (por ejemplo, juan soler espiauba opinion en vanguardia trinidad jiménez) y pinchando en la versión “En caché” se pueden rescatar sus dotes como escritor de la más fiera guerrilla “aguirrista”.

El diputado Juan Soler-Espiauba Gallo ejerce de sobrado y de soberbio. En los escritos que aún se pueden leer en la web, a pesar de su intento de “eliminarlos” digitalmente, manifiesta con atrevimiento un cierto complejo de superioridad, como si hubiera sido elegido para la gloria, portador de una formación académica y de unos recursos intelectuales que no oculta, incluso de los que presume. Diríamos, antes de conocer sus estudios, que cuando se mira al espejo no encuentra limitaciones, es más, podríamos pensar que es doctor en Física cuántica, que está capacitado, como ingeniero, para calcular la resistencia de la estructura de un puente, o que, tras una larga experiencia, podría disertar sobre las últimas técnicas del trasplante de hígado. En realidad es Licenciado en Historia moderna y en Sociología. Joder, qué maravilla, qué perla cultivada hemos encontrado, qué brillante inteligencia tan escasa en este país de lerdos. Alardea de ello, se vanagloria al etiquetar a otros, y no duda en arrear mandobles retóricos, incluso a sus propios compañeros de partido, definiéndoles como lisiados mentales, faltos de recursos, trepas, aunque –dice como disculpándoles el aún diputado- “sin responsabilidad por su propia limitación”.

En su carrera política, única ocupación que se le conoce, ha manatenido desencuentros con distintos sectores de su propio partido como Nacho Uriarte (Presidente nacional de Nuevas Generaciones ) e Iñaki Oyarzabal, Secretario General del Partido Popular del País Vasco de los que dice que “han trepado a puestos de responsabilidad dentro del Partido Popular con una formación académica, política y cultural digamos que limitada. Esa y no otra es la razón de sus exabruptos. Salgo en su defensa desvelando las deficiencias que explican sus posiciones: porque no se trata de transfuguismo político sino de carencias evidentes y perdonables […]”. Posteriormente, para disculparse insistió: “quiero pedir comprensión y disculpas, discrepar de Iñaki Oyarzábal en una manifestación política, acudiendo a su alejamiento de la cultura escrita sin recordar que tiene virtudes políticas que podrían compensar sus defectos culturales a los que yo aludí de una manera muy pedante” . También ha plasmado en e lmencionado cuaderno digital su rifirrafe con Manuel Cobo, la mano derecha de Gallardón, al que profesa una manía visceral, casi fundamentalista y al que tachó, suspendido de miltancia, “ahora que no puede considerarse compañero, porque su inteligencia se ha visto nublada, absolutamente cerrada, por el odio que dispensa a Esperanza Aguirre”.

También ha dirigido buenas tarascadas, fuera del PP, a José Bono o Trinidad Jiménez a la que profetizó que perdería con Gómez (le gustaba más Tomás que Trini) y aconsejó que “el acento de Jiménez [nacida en Málaga] le hace más apta para ser una candidata a Dos Hermanas o Vélez-Málaga… Le falta fondo y cuajo madrileño”. Toma castaña. Un comentario desafortunado como reconoció el propio autor y, pensamos nosotros, algo xenófobo. Ya saben los candidatos con acentos distintos a los carpetovetónicos, los alemanes, polacos, etc… El PP a nivel nacional le “recomendó” que se disculpara. Y para ello, tras un montón de tópicos sobre la Andalucía más folclórica y el aceite de oliva, dijo que bueno, que la Trini le caía bien, que “era encantadora, lista y guapa”. Y así, lo terminó de arreglar.

Con apellido y blasón

Juan Soler-Espiauba Gallo nació en Santander en 1960. Es un político maduro, aunque, según dice él mismo, en España, “si pasas de los veintitantos te empiezan a considerar un carrozón, costumbre a todas luces viciosa, aunque para los americanos –continúa Soler-Espiaubaaún podría ser un guayabito” (me temo que este hombre no sabe lo que significa el apelativo que le otorgan esos americanos a los que se refiere; hay que aclararle que en el Caribe y en otras zonas de América guayabito es un ratoncito pequeño, término que podría tomarse cariñosamente, pero que no tiene nada que ver con la edad; el guayabito en cuestión podría ser viejo, muy viejito).

Detenta este Juan un apellido singular que procede de Francia y que se desperdigó, ya en la península ibérica, por la región de Murcia, por Madrid y Santander. Está soltero y vive en Madrid. Todo el mundo, por lo bajito, dice que es gay, una opción personal absolutamente respetable. Aunque no estamos seguros de que sea así, puede que sea maledicencia, y tan sólo sea un simple solterón dedicado a la política, casado como un sacerdote con sus votos de castidad y todo, con su diosa Esperanza. De todas formas, lo he dicho alguna vez antes: cada uno hace con su culo un tambor y se lo deja tocar a quien quiera.

Su carrera política se inició cuando se afilió con 18 años a Nuevas Generaciones, el vivero juvenil de ideología conservadora cuando el partido aún se llamaba Alianza Popular. En 1987 fue elegido diputado en la Asamblea de Madrid. Alberto Ruiz-Gallardón le echó de las listas en la siguiente convocatoria. Entre 1999 y 2004 trabajó en la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) de José María Aznar donde ejerció como director gerente y director de estudios. En el año 2003 volvió a ser elegido diputado autonómico, ya en la lista presidida por Esperanza Aguirre.

El diputado “faltón” como le tildan algunos medios de la izquierda digital es producto de una educación durante su infancia moldeada por tintes religiosos y franquistas. Su padre, José Manuel Soler-Espiauba y Mirones ha colaborado en la revista digital elgrancapitan.org  escribiendo sobre sus antepasados Juan Soler-Espiauba Gambino   y José Manuel Soler-Espiauba y de Angosto.

Jose Manuel Soler-Espiauba y Mirones es, al igual que su hijo, de raza le viene al galgo, proclive a los comentarios en internet que dejan una huella indeleble. Y si no, comprueben la ideología que ha “mamado” el candidato a la alcaldía de Getafe en un comentario publicado hace apenas un año: “Dios bendiga eternamente al Sr. Obispo de Alcalá de Henares, por mantenerse fiel y agradecido a nuestros Mártires de la Cruzada de Liberación Nacional. Vuestra Ilustrísima, Sr. Obispo, no ha renegado. No ha apostatado como, en medio del escándalo, han hecho tantos otros malos Pastores. Quien estas sinceras palabras os envía es un huérfano de padre y de madre, caidos ambos en la defensa de la Religión católica y de la Patria España en 1936 y en 1939. En nombre de mis padres, Monseñor, un millón de gracias. Beso vuestro anillo pastoral”.

No lo quiere ni dios

Actualmente es vice portavoz del PP en la Asamblea de Madrid y miembro de la Comisión de Educación de la misma Asamblea regional, miembro de la Asamblea de Caja Madrid y cuatro cosillas más sin relación alguna con la gestión. No se lleva bien, por los proyectiles amigos disparados, con ningún ala del PP, salvo la que orquesta la presidenta regional. Dentro del PP, está tachado por la derecha neocon, por los más moderados o rajoynianos y por muchos de los que comulgan con las ideas liberales de Aguirre. Baste como ejemplo, que además de El País, El Mundo o del ABC, hay que rebuscar en la prensa local para anotar ecos de su designación como candidato a la alcaldía de Getafe. El grupo de Libertad Digital, una de las “fábricas de pensar” más duras  y espesas de la derecha española, ni siquiera ha hecho una mínima referencia. En otros ambientes, políticos y católicos, también está señalado como persona “non grata”.

Soler-Espiauba, que nació bajo el signo de aries (el 21 de marzo, cumple 51 tacos), está tutelado por  Marte, el dios de la guerra, se significa como una personalidad impulsiva y a veces agresiva, manifiestando su personalidad, como no podría ser de otra manera, través de la palabra escrita, mostrándose, las más de las veces algo insolente. A pesar de sus numerosos detractores, dentro y fuera del PP, intentará convertirse en el líder de su grupo.

Durante el mandato de José María Aznar, Juan Soler-Espiauba Gallo, que a la sazón era director gerente del FAES, registró el dominio “democraciasinira.net”  (actualmente desactivado) a través de la cual, y financiada por la misma fundación conservadora, difundió un manifiesto en el que se justificaba la guerra de Irak. Eso sí es tener un buen estómago y un hígado estimulado (bueno, procede como hemos visto de una familiar muy marcial). “No toda guerra es siempre inmoral, aunque traiga consigo pérdida de vidas humanas y empobrecimiento de pueblos…”. Está todo dicho. Habló el historiador, el filósofo sobrado, el ideólogo de la miseria,… Actitud rastrera, seguramente hipócrita, y pesebrera que, por supuesto, ni antes ni ahora, ni poco ni algo, compartimos de ninguna manera. Una cosa es la voz silenciosa de muchos militantes del PP que veían con disgusto como el presidente Aznar nos mezclaba en una sangrienta y penosa guerra de la que aún no nos hemos recuperado los españoles, ni los americanos ni, mucho menos, los pobres ciudadanos iraquíes, y otra justificar intelectualmente lo injustificable. En su escrito  remitía la polémica ciudadana y social sobre la guerra, con cierta bravuconería, a las urnas en las que, suponía él, se ratificaría la política de acompañamiento militar del hombrecillo con bigote. Evidentemente, se equivocaba; se equivocaban Aznar y  Soler-Espiauba.

Amigos y Colegas en el armario

Su [presunta] tendencia sexual le ha generado algunos disgustos en política. Los grupos neoconservadores, militantes del nuevo integrismo religioso católico le tacharon cuando presionó como diputado en algunos despachos de la Comunidad de Madrid a favor de COLEGAS (Colectivo de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales).

El titular de alguno de los despachos visitados por Soler-Espiauba filtró la iniciativa a la prensa más conservadora. La enredadera de grupos ultra católicos y neoconservadores se cebó con el diputado aguirrista. Esos grupos, a los que se califica como miembros de la Organización del Bien Común (El Yunque mejicano), una nueva “masonería blanca”,  tienen por objeto prioritario mantener y restablecer los valores católicos desde posiciones modernas y fundamentalistas. Hazteoir.org, derechoavivir.com, Profesionales por la ética o el  Instituto de Política Familiar son algunos de estas organizaciones transversales que manteniendo posiciones creacionistas, negando la evolución, utilizan de manera especialmente hábil las nuevas tecnologías y redes sociales. Se les acusa de ser sociedades secretas, aunque los implicados lo niegan: se estructuran, según ellos, en Asociaciones que se mantienen con las cuotas de sus afiliados. Sin embargo, no ocultan su formación e influencia en el Phoenix Institute de Arizona, uno de los think tank, (fábrica de ideas) del Tea Party americano. En España, están prohibidas las sociedades secretas.

El obispado de Getafe, contrario a la existencia de organizaciones secretas en el seno de la iglesia, alertó del peligro de “hazteoir.org” según el reportaje publicado por el diario El País, en los primeros días de este año y que los responsables del «hazteoir.org calificaron de grotesco y de paranoía conspirativa del mismísimo primer ministro Rubalcaba, desvelando una presunta pelea entre las fundaciones americanas que apoyan a los sectores enfrentados en España. Por una parte la que propicia los movimientos ultra católicos y neoconservadores, el Fhoenix Institute; y por la otra, el nuevo socio capitalista de referencia de Prisa, la Liberty Acquisitions Holding, ligada a la «abortista« Fundación Rockefeller y al ex presidente Felipe González.

La información sobre las maniobras del diputado Soler-Espiauba se difundió a través del semanario ALBA y concluyó con una campaña de correos electrónicos que los lectores y suscriptores de Hazteoir.org podían dirigir a Esperanza Aguirre, denunciando las presiones que ejercía Soler-Espiauba para promover talleres de sexualidad dirigidos a niños a partir de 6 años sin el permiso de los padres.  En la ofensiva iniciada por el conglomerado de medios y periodistas ultra conservadores contra la imagen del diputado de la Asamblea de Madrid, aseguraban que ese apoyo se debía a la “estrecha amistad» con el presidente de COLEGAS. La influencia, cada día mayor de estas organizaciones, ha llegado hasta el punto que son capaces de amenazar con la retirada de votos a los partidos que apoyen, o, si así se requiere, no lo hagan con determinadas iniciativas de este nuevo integrismo religioso. Además del famoso “hazteoir.org” y el resto de organizaciones mencionadas, este concierto fundamentalista suena gracias a  personas y medios ligados a Intereconomía, La Gaceta y el Semanario ALBA y otros sectores de ideología carlista, dejando como antiguallas inútiles para la batalla social al Opus Dei, incluso a los mismísimos «kikos«.

A cuenta del apoyo del diputado y ahora candidato a alcalde, el semanario ALBA entrevistaba al aludido y para acabar, el periodista le preguntaba  sobre los hechos denunciados por su propio medio:
«¿Le gustaría decir algo más a los lectores de ALBA sobre este asunto?
– Hombre, me gustaría saber quién desde dentro del Partido Popular ha filtrado esa información, pero le puedo asegurar que llevo ya muchos años en esto de la política, y no me sorprende nada. Sé cómo actuar y si me quieren perseguir… me va en el sueldo». 

Hay quien piensa, no sin una cierta base, que la designación de Juan Soler-Espiauba Gallo como candidato a la alcaldía de Getafe, está provocada por la presión de este conglomerado ideológico y religioso; además, se le envía a competir en el municipio en el que tiene la sede el obispado rebelde y que, al parecer, se ha mostrado más crítico con los “mariachis”, mote de los grupos afines al Yunque mejicano u Organización del Bien Común en España.

Llega un pipiolo

Tras su designación por Esperanza Aguirre en una decisión tardía e inexplicable en la mayoría de los ambientes locales, aunque se justifica por el escaso tirón popular del hasta ahora portavoz popular, Carlos González Pereira, (¿Cuándo un candidato del PP ha tenido tirón electoral en Getafe?).

Juan Soler-Espiauba Gallo, al poco de ser designado contrincante del Presidente de la FEMP, aseguró había llegado el momento de que Pedro Castro se “jubile”, casi sin darse cuenta que él, no debería seguir pensando que es, precisamaente, un “pipiolo” o guayabito. Pedro Castro nació en 1945, sólo siete años antes que, y aunque sea una indiscreción decirlo, su adorada Esperanza Aguirre, que el pasado 3 de enero cumplió 59 años, cerca ya de convertirse en sexagenaria, aunque lejos por aún de la edad de jubilación que nos ofrece el gobierno de Zapatero. No está bien llamarle vieja a la jefa. Ni que es de otra época.

Castro, al igual que Soler-Espiauba, no se corta ni cuando se afeita. Al saludo del diputado regional y ya contrincante electoral, contestó diciendo que parecía mentira que el PP tuviera que enviar a un cunero como candidato a la alcaldía de Getafe. El popular le devolvió la pelota equivocada cuando aseguró que el viejo alcalde insultaba a los vecinos de Getafe que habían venido de otras zonas de la geografía española. Este licenciado en Historia, en Sociología, paracaidista político (por la urgencia, casi militar) y cunero ni siquiera se entretuvo en mirar el diccionario. Cunero no es un insulto. Le define, en su acepción tercera, perfectamente.

Hace bien Esperanza Aguirre, pensando que para hacer algo en Getafe tiene que lanzar a la Brigada Paracaidista. Al igual que está haciendo en otros municipios como Alcorcón o Leganés.  Otra cosa es conocer o dilucidar quién acompañará al jefe del escuadrón que ya desciende, o cae, atraído por fuerza de gravedad hacia el nido de víboras que ha sido siempre y sigue siendo, este pueblo de Getafe. Hay que andarse con cuidado y con la espada en alto.

Tras el nuevo, e insólito, descabezamiento del PP a nivel local, se prepara, a nuestro entender una nueva batalla entre La Montaña y La Llanura de esta organización política. Creía La Llanura que había triunfado tras la marcha de José Luis Moreno y la “jubilación” anticipada de su compañero y amigo, José Luis Vicente Palencia. Los seguidores de estos, La Montaña del PP local, “rajoynianos” o “gallardonianos” se veían con una patada en el culo y ni un “ahí te pudras” en las próximas elecciones locales.

Carlos González Pereira y sus seguidores, adscritos al sector de La Llanura, que al principio se vieron como caballo ganador, ven con amargura como la misma mano que te pone, te quita, no sin sospechar o querer sospechar que tras esta decisión incomprensible [para él y los suyos] estaban y están las maniobras de José Luis Moreno y José Luis Vicente Palencia; si esto fuera así, y hubiera ganado La Montaña, como se teme González, no habrían tirado por la escotilla del avión madrileño a uno de los más fieles seguidores de Esperanza Aguirre. Y de nuevo, como todo en el universo, vuelta al principio. La Llanura y La Montaña se aprestan de nuevo a luchar por el poder local. Ahora es el momento de acudir al candidato para mercadear con los respectivos apoyos, influencias y conocimientos. Habrá que ver si Juan Soler-Espiauba Gallo mantiene su puesto en la listas a diputados de la Comunidad de Madrid o sale definitivamente de la política regional, desterrado [con honores, por supuesto] a este lugar gobernado por Pedro Castro. Getafe se va a convertir, si no lo remedian los contrincantes, en el sitio de los excesos verbales. Si fuera de esa manera, Esperanza Aguirre habría matado dos pájaros de un tiro. Asegurarse el control de este patio de colegio que siempre ha sido el PP local y tener a raya a uno de sus más duros huesos de roer, intentando jubilarle o impedir el paso a su hijo y posible heredero.

Tras las elecciones municipales, y a la vista de los resultados, es más que probable que el jefe de la brigada paracaidista, tras la breve contienda, se largue con viento en popa y abandone este lugar, tan cerca de Madrid y, a la vez, tan lejos. Ahí quedarán estos políticos pueblerinos, ni siquiera provincianos, tan escasos de recursos culturales y huérfanos de inteligencia. Al igual que sus vecinos, fiel reflejo de sus representantes.

Al fin y al cabo, según ha dicho él mismo, cualquier desaire, persecución personal o política, [incluso perder las elecciones en un lugar pueblerino] se justifica con el sueldo. Eso sí es una buena razón. Y andando. Vista así la política y la cosa pública, a lo peor, vamos a tener que mordernos la lengua y reconocer, tarde o temprano, que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. Con el gobierno y con la oposición. Tiempo al tiempo.