En las últimas dos o tres semanas he tenido la oportunidad de realizar algunas fotos de palomas en diversos barrios de Getafe. Y parece que hay muchas, casi demasiadas. La colonia más numerosa es la que sobrevuela Plaza de España. Ya antes habíamos anotado que las campanas de la Catedral se habían tenido que enclaustrarlas con tela metálica para protegerlas del ácido úrico de las cagadas de este ave. Las palomas son, además de símbolo de la paz, la libertad y la armonía, una auténtica plaga en muchas ciudades. A pesar de ello, muchos ciudadanos y ciudadanas se prestan a al altruista labor de alimentarlas con restos de pan y diversos granos. ¡Pobres e ignorantes «sanfranciscos», protectores de animales urbanos, que engordan a esos bichitos que los expertos consideran como auténticas «ratas del aire».

Las palomas son animales gregarios y monógamos. Las colonias aumentan a un ritmo vertiginoso, como una progresión geométrica. Cada pareja de palomas tiene, un par de veces al año, cinco huevos. A los pocos meses, cada nuevo individudo se empareja de por vida y empieza en ciclo; cada año, diez hijos, y así, hasta que la curva de crecimiento de la colonia se estabiliza. Los nuevos miembros de la colonia, empujados por la presión física y la falta de recursos, emigran para iniciar nuevas colonias.

Además de los costes económicos por el deterioro urbano y la limpieza, estas pacíficas y ruidosas aves son portadoras de graves enfermedades como la ornitosis-psitacosis, (causada por la bacteria Clamidia psitaci), la salmonelosis (por la ingestión de alimentos contaminados por heces de paloma), la fiebre del Nilo Occidental (provocada por virus) o la histoplasmosis o la criptococosis (contagiadas por hongos). Al mismo tiempo, los expertos las señalan como causantes de otro tipo de enfermedades no infecciosas, como las alergias a los ácaros o ectoparásitos que se alojan en las plumas de las palomas.

Hay que echarse a temblar. Pensemos que cada «bichito» defeca la nada despreciable cantidad de diez kilos de su ácido excremento al año. Calculen, calculen… Dos palomas por dos, cuatro; por cuatro, dieciséis… Cada pareja de palomas se convierten en doce individuos a los seis meses; en setenta y dos al año, casi dos mil al cabo de los dos años, … por diez kilos de cagadas, … ¿Cuánta mierda de paloma aguantarán nuestras calles y nuestros tejados?