Hoy, 21 de noviembre de 2005, visita Getafe, el Ayuntamiento y la Universidad, el que fuera alcalde de Nueva York (1993-2001) el Excmo. Sr. D. Rudolph W. Giuliani para visitar el Ayuntamiento donde será recibido por el Excmo. Sr. D. Pedro Castro Vázquez, para luego acudir a la Universidad Carlos III, «invitado» por su rector, el Excmo. Sr. D. Gregorio Peces Barba, para dar una conferencia sobre Liderazgo.

Sepan ustedes queridos y anónimos lectores que es difícil entender el objetivo de semejante disparate en un municipio como Getafe. El primero, es un político republicano (más de derechas que el palo de la bandera); los otros dos excelentísimos señores son, se supone, «socialistas», … bueno del PSOE. El primero no se entera pero el segundo, pensamos que sí, que D. Gregorio sabe lo que «vende». Giuliani cobra por cada una de sus conferencias sobre liderazgo una cantidad de dinero realmente indecente, que en este caso sufragan cuatro empresas, tres locales, de la trama de empresas ligadas a Jesús Neira, y una que ha desembarcado no hace mucho en la localidad.

Liderazgo es el título del libro escrito por Giuliani en el que describe sus propias cualidades para afrontar una situación de crisis como la que vivió la ciudad norteamericana tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. El liderazgo, al estilo Giuliani, es puro management, como esencia del buen hacer del capitalismo más duro e inhóspito. El alcalde fue acusado, sobre todo durante su segundo mandato, y por los sectores más moderados, como «espíritu tacaño, inhumano y poco compasivo. El trabajo del líder es reconocer la pérdida y pedir a la gente que se adapte». Su discurso del día 16 de aquel terrible septiembre, reproducido en un apéndice del libro, equilibra la inspiración con la compasión, el desafío con la pena.

Sin embargo, su verdadero pensamiento, con respecto a su amor al prójimo no es otro que el expresado a lo largo de sus dos mandatos municipales. En 1999, por ejemplo, Amadou Diallo, un joven inmigrante africano de 22 años, recibió 19 disparos de la policía en el Bronx. El alcalde respondió con estadísticas que demostraban que «los disparos a civiles por parte de la policía habían disminuido desde que había sido elegido». Ninguna protesta le hizo cambiar de táctica. Esa cabezonería, ¿no les recuerda a nadie?

Les recomiendo lean otra versión de la hazañas de Giuliani como «capitán américa». En el libro, por supuesto, no las reconoce. En su conferencia, ante algunos «paletos» disfrazados con sus corbatas de líderes y empresarios de éxito, que no saben qué ni a quién van a escuchar, tampoco lo evidenciará. Entre los dos principales «éxitos» que describe en su libro están la persecución de los sin techo y limpiavidrios (tolerancia cero) y la reducción de impuestos a hoteleros; otras operaciones político-financieras de Giuliani fueron detenidas por instancias judiciales, entre ellas un tribunal del estado de Nueva York que paralizó los planes del alcalde de demoler 120 jardines públicos para poner los terrenos en manos de promotores inmobiliarios. En eso sí podrían coincidir los mecenas y el patrocinado.

Se trata del mecenazgo que tanto ha propugnado el propio Giuliani (junto al sheriff de California, Swarzenneger) para manatener los servicios sociales americanos y reducir los gastos. Pura filantropía en el mejor sentido americano con fuertes raíces religiosas y con tintes especialmente liberales e individualistas. Según la Biblioteca Benjamín Franklin, «filantropía es el espíritu de buena voluntad hacia otros manifestado en esfuerzos para promover su bienestar», muy cerca de lo que siguen propugnando los nuevos «diáconos» americanos. Aunque Giuliani se declara católico, es partidario del aborto y reduce su «caridad» a las grandes corporaciones financieras e inmobiliarias; la iglesia le ha criticado en muchas de sus actuaciones.

La filantropía, alentada en américa por los movimientos religiosos, por su condición de pais de emigrantes y colonos, ha formado parte como mecenazgo de la historia del arte, las ciencias y las ideas desde los orígenes de la sociedad organizada y que han propiciado épocas como el Renacimiento italiano.

Tras Franklin, inventor, político y altruista pionero, la idea de responsabilidad social y ayuda benéfica desemboca en el concepto moderno de filantropía expresado por Andrew Carnegie, «como la obligación de compartir la riqueza individual para el bien de la humanidad». A la caridad «carnegiana» siguieron empresarios como Rockefeller, Margaret Olivia Sage y Henry Ford, que fueron adaptando y mejorando la idea americana de humanitarismo; … así hasta llegar a Bill Gates, el hombre más rico del mundo, al que no se le escapa que ese toque de generosidad y humanitarismo (que por otra parte es de alabar) le proporciona, sin lugar a dudas, pingües beneficios en imagen y en ventas.

Los empresarios americanos han organizado sus donativos, su magnanimidad con los menos favorecidos, a través de estructuras parecidas a las grandes corporaciones que les llevaron al éxito económico: sociedades manejadas por expertos en donativos y… en exenciones fiscales. Las fundaciones privadas, que ejercer como «lobbys» financian en EE.UU., sobre todo arte, educación, universidades, medicina, bibliotecas e investigación. Asunto que nada tiene que ver con la Universidad Carlos III que financiamos todos, pobres y ricos, con los impuestos generales. Sin embargo, los empresarios que pagan el coste de las enseñanzas de Giuliani sí ejercen de mecenas, aunque sea en la difusión de unas ideas lejanas y distintas a los que patrocinan.

Aunque disparatado en los aspectos ideológicos, hay que pensar que el evento se celebra bajo los auspicios del Ayuntamiento de Getafe y de su alcalde, desde siempre interesado en la organización de una estructura local privada que se convirtiera en «lobby» al más puro estilo yankee. Patrocinio, tutela y protección del Ayuntamiento en determinadas áreas o eventos a cambio de influencia, información y poder. En Getafe todas esas «bendiciones» recaen, de una u otro forma, en las empresas socialistas, «el lobby del rubio»; una trama de compañías administradas por ex concejales del Ayuntamiento y por empresarios adictos a «chupar» del bote y a hacer de «pantalla» o testaferro.

Son una copia ridícula de la estructura organizativa de Giuliani fuera del Ayuntamiento; no son un fondo de inversión adherido al concepto moderno de «capital social»; no generan sus inmensos beneficios con alta tecnología o invirtiendo en empresas productivas, sino con «movimientos especulativos» inmobiliarios que la mayoría de las veces lo que producen es el cierre de empresas y el desempleo de los trabajadores de factorías como Metalinas, ABB Stotz Kontakt, Siemens, John Deere, etc… Pero están casi todos, … ¿Quién falta? Ejercen de especuladores disfrazados públicamente de falsos filántropos. Eso sí, necios y egoístas.

El ex alcalde de Nueva York viene representando a Sage Capital, un fondo de inversión que quiere facilitar la expansión de las empresas españolas en EE.UU. y Japón, así como su propia participación en empresas españolas.

Sage Capital está constituída entre Sage Capital Growth Inc. y Giuliani Group LLC; esta última es una firma de consultoría de gestión formada por directivos como Bernard Kerik, antiguo Comisionado de la Policía, Thomas Von Essen, antiguo Comisionado de Bomberos, y Richard Séller, antiguo Director de la Oficina de Gestión de Emergencias, entre otros empleados públicos que sirvieron durante la alcaldía de Rudolph W. Giuliani en Nueva York. Con Giuliani como Presidente, la compañía basa sus actividades en sus experiencias y trayectoria en gestión financiera, seguridad pública, preparación ante emergencias y liderazgo durante crisis.

Es como si nuestro excelentísimo señor alcalde, finalizado su mandato, constituyese Castro Group S. Limitada con …(imaginénse con quién o quiénes).

 


 

Reproduc¡mos una caricatura y un artículo encontrados en internet sobre la personalidad que nos visita en el día.

Do you love Giuliani?

José Steinsleger
La Jornada

  • Las luchas contra la inflación y la delincuencia son relativamente fáciles de resolver. El primer caso requiere, técnicamente, la expulsión de los trabajadores a la calle; el segundo exige, jurídicamente, la criminalización de los trabajadores que sobreviven en la calle.
  • La resolución política de ambos problemas demandaría otro modelo socioeconómico. Pero quienes muestran poco interés en cambiar el vigente prefieren comportarse como el personaje de la novela de Michel Foucault que al ver a un grupo de obreros exclama: «me pareció ver a un grupo de presidiarios».
  • Con miras a su control, más que a su organización, se trata de administrar la agonía de la sociedad. Que la libertad no sea compromiso o responsabilidad y que todo se sacrifique en aras de la comodidad, los entretenimientos y el conformismo. Que la libertad sea igual a «seguridad», valor ilusorio pero necesario para quienes en la sociedad ejercen el dichoso oficio de mandar.
  • El valor «seguridad» es el sostén del neoliberalismo, doctrina que alimenta el instinto y los reflejos sociales del individuo. En Estados Unidos, la firma Giuliani and Partners (GP) se especializa en asuntos de seguridad y entre sus logros tiene haber cultivado exitosamente el mito propagandístico que revela la enorme distancia entre lo que los dirigentes de aquella sociedad hacen en su país y lo que la sociedad estadunidense piensa que sus dirigentes hacen.
  • El llamado alcalde de América, Rudolph Giuliani, dueño de GP que estuvo al frente del gobierno de la ciudad de Nueva York (1993-2001), ejecutó un plan de represión sistemática eufemísticamente llamado Opción cero, basado en análisis computacionales. En rigor:informática más plomo, golpizas, detenciones arbitrarias, torturas y asesinatos.
  • Reynaldo Reynoso, de la agencia de noticias Amate, de Los Angeles, reseña: que al haitiano Abner Louima, detenido a la salida de un centro nocturno, la policía le insertó un palo en el recto y en la boca y al vendedor ambulante Amadou Diallo sólo le dieron 41 balazos de los que 19 atinaron. Cientos de jóvenes fueron detenidos y fichados por no pagar el pasaje del Metro o no contar con identificación; gays y lesbianas fueron agredidos en manifestaciones en favor de su preferencia sexual; borrachos que regaron algún arbolito le representaron a la ciudad de Nueva York cerca de 27.3 millones de dólares a demandantes que probaron casos de abusos policiacos en 1998.
  • Uno de los casos investigados por Amnistía Internacional fue el de un muchacho asesinado por un policía reacio a que le limpien el parabrisas del coche. ¡Los limpiaparabrisas -dijo en su descargo- violan la ley al estar en la calle, ya que crean un ambiente de intranquilidad, temor y rabia!
  • En la década de 1980, Giuliani se lució como fiscal del Departamento de Justicia contra los haitianos que llegaban en balsas precarias a Florida. En una audiencia celebrada el 2 de abril de 1982 declaró: «estoy completamente seguro de que en Haití no hay represión política. La violencia simplemente no ocurre y los refugiados no tienen por qué temer al gobierno de Jean Claude Duvalier!» Como lamentablemente no se trataba de cubanos que luchan por la libertad, los refugiados fueron deportados.
  • Durante las celebraciones por el 50 aniversario de la ONU (1995), la obsesión del alcalde Giuliani consistió en obstaculizar las actividades protocolarias de Fidel Castro y tiempo después le tocó compartir la tribuna con el dirigente neonazi Jorg Haider, de quien aseguró desconocer su filiación pese a que los medios la habían divulgado con lujo de detalles.
  • Giuliani se adhiere a la filosofía de Carlos Cuauhtémoc Sánchez. Tras el atentado que derrumbó las Torres Gemelas en Nueva York declaró: «¡Todos los días nos enfrentamos a situaciones más peligrosas que el terrorismo… No vamos a dejar de andar en auto por el solo hecho de que un chofer borracho nos pueda embestir!»
  • El ideólogo de la Opción cero cobra 100 mil dólares por conferencias del tipo Liderazgo en tiempos de crisis. Los contratos por dos libros le han redituado casi 3 millones. Junto a George W. Bush y Tony Blair, Giuliani se halló entre las nominaciones para el Premio Nobel de la Paz.