Matías Torres Lloret es uno de los nuevos ediles electos por la lista del renovado PP local y flamante delegado de Deportes, de Animación Juvenil y de Pesca del Ayuntamiento de Calpe, actividades diversas que hacen que tenga asignada dedicación total en el consistorio con un  salario de 2.300 euros brutos según aprobó el primer pleno de la corporación; y ha sido noticia [Matías] por que en ese pleno de la corporación en el que se aprobaban sus emolumentos como concejal liberado ha solicitado compatibilizar su cargo   con su actividad empresarial o profesional. El permiso se aprobó con los votos de su partido y de los independientes que gobiernan con el PP.

Matías Torres, además de concejal, es redero; es decir, uno de los últimos representantes de este oficio marinero que se ocupa de arreglar o remendar  redes de pescar.  La profesión de Matías,  le viene de tradición familiar, heredada de su abuelo a su padre, y de su padre a él, resultando así, una especie en vías de extinción.

Dos consideraciones; por una parte, el nuevo concejal podría tener una dedicación de media jornada y así, tener libre, el resto del tiempo para dedicar a su empresa o actividad. Según la edil del grupo de independiente, Antonia Avargues, la empresa de Matías es la única que se dedica a esta actividad y no tiene ningún problema en que el nuevo edil dedique una pequeñísima parte de su tiempo al bricolage de malla y nudo.  ¿Cómo se  controla y quién lo hará, esa  «pequeñísima» parte de tiempo que podrá dedicar Matías a sus labores privadas como empresa o como autónomo. No se sabe. En el Registro Mercantil, no aparece ninguna empresa a nombre del concejal calpino; así, a pesar de que en el pleno se habla de empresa, pensaremos que se trata de una actividad personal como trabajador autónomo de difícil evaluación o comprobación.

Segundo, y siendo ilógico que este edil sin dedicación exclusiva, evidentemente, cobre  500 euros más que el alcalde de este municipio,  no tenemos más remedio que aplaudir la iniciativa y pensar que lo más sensato para el ciudadano es no ocultar ese pequeño «pluriempleo» y solicitar el permiso.

¡Anda, mira y cuenta, que no hay ediles en España, con dedicación exclusiva!; no con una, ni con dos, ni con tres, con más empresas aún, y no han tenido ni siquiera  la vergüenza de solicitar la referida compatibilización.  Y estamos seguros que no van a descuidar sus negocios, en beneficio de lo público. ¿Quién podría creer tal cosa? Incluso, es posible, que las engorden con la información privilegiada que resulta de los cargos electos.