Al hijo del alcalde, David Castro, le pita la «afición taurina» de Getafe Norte. Además de malgestionar la empresa pública GISA, financiando publicaciones privadas editadas por exconcejales socialistas, es «responsable» (más bien irresponsable) del barrio Getafe Norte. Pobre barrio,… aún será peor cuando se convierta en Junta de Distrito. ¿O le cambiarán de plaza? (La ilustración superior es una pequeña diversión sobre un soberbio cuadro de Botero; mis disculpas…).

Los vecinos de este barrio han constituido una plataforma «el ayuntamiento nos torea» para denunciar (visto el escaso aprecio que les hace el consistorio) los ruidos que ocasiona la nueva plaza de toros ubicada al final de la Avenida Don Juan de Borbón; este recinto se empezó a utilizar este verano pasado como auditorio musical, con barra de bar, sin -nos imaginamos- la preceptiva licencia para este tipo de actividades y con «una adjudicación a dedo» ¿O acaso ha habido un concurso? No; parece que el ayuntamiento le adjudicó a dedo este recinto municipal bajo la argucia de «alquiler de instalaciones» como si fuera una pista de fútbol-sala en un polideportivo. ¿Y si algún ciudadano hubiera intentado alquilarlo en las mismas condiciones?..

Lo peor es, claro, que casi siempre pasa así en el Ayuntamiento de Getafe; este bocadito se lo llevó una empresa constituida el día 19 de julio de 2005 de forma precipitada para poder iniciar las actividades mercantiles en el «coso» de Getafe Norte. Su domicilio social está en el Centro de Empresas (¿depende de Gisa o directamente de la Concejalía de Desarrollo económico?), calle Carpinteros número 7, territorio y dominio de Manuel Cañadillas, exconcejal de Deportes del Ayuntamiento de Getafe; «El Beso Producciones SL», tiene un capital social de 3.020 euros y dos administradores (Nuria Docio Carcelle y Luis Alberto Díaz Galiano Moya); sin embargo, la «cabeza visible» del negocio durante el verano fue precisamente el hijo del ex edil ¡Vaya leche!

Es posible que usted, anónimo lector, no recuerde los devaneos del hijo del alcalde y ahora concejal de Desarrollo Económico con los «negocietes», al intentar -con todo su morro- montar un restaurante en un edificio a pesar de la oposición de la comunidad de vecinos, utilizando eso que le va a las mil maravillas, «yo soy el hijo del alcalde».

Lo cierto es que los vecinos no se le dan muy bien. A principios de la semana pasada estaba convocado -por él mismo-, con más de un mes de antelación, el Consejo de Barrio de Getafe Norte para tratar el tema de los ruidos ocasionados por la «plaza de toros». El «heredero», que andaba de viaje (¡que despropósito de agenda! ¿necesitárá una secretaria de dirección?), no acudió; a los «toreados» vecinos no les quedó más remedio que cabrerse y sacar los pañuelo solicitando el cambio de tercio en el blog (elayuntamientonostorea.blogspot.com). La dedicatoria, por su preciosista lenguaje torero será el deleite de los que reivindican silencio y se indignan con matadores tan pusilánimes.

Dos días después estaba previsto igualmente la celebración del Consejo de Administración de la empresa pública GISA; también convocado con el reglamentario tiempo de antelación; y tampoco acudió. Eso no fue obstáculo para que el partido en la oposición reclamara cuentas en general sobre la nefasta gestión del «heredero»; parece pertinente que hayan exigido información que la oposición desconoce (que barbaridad) como la plantilla, sus nóminas, los contratos laborales, los contratos de servicios, adjudiciones de dudosa «moralidad social y política», etecé, etecé,… (ya irán viendo).

Por cierto, mientras David Castro se encontraba «ausente», el «pringue» del Consejo de Administración le recayó al otro David, Lucas. Y mientras éste último se esforzaba en defender a su compañero -pero contrincante y rival en la sucesión-, el padre de la «criatura » se reunía a comer con el antiguo responsable político de Seguridad local, Antonio Alonso, y con Javier Redondo, jefe de la Brigada de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional.

La comida olía a planificación de la seguridad ciudadana en el municipio y destaca por la ausencia del hasta ahora responsable de la Policía Municipal, David Lucas. A no ser que fuese para hablar de toros. Entre los problemas (bueno, más bien problemillas) que tiene el gobierno municipal a pesar de su insistencia en situar a Getafe como una ciudad «segura», está, precisamente, la seguridad.

La próxima campaña electoral puede lucir el eslogan de «Getafe, una gran ciudad, una ciudad segura»; sin embargo, ese objetivo de imagen municipal se contrapone en el reverso del espejo político: la imagen que gana el gobierno regional si los ciudadanos atribuyen la mejora de la seguridad ciudadana a las BESCAM, los «municipales» de Esperanza Aguirre.

Bien podría hablarse -también en «secreto»- del relevo del Jefe de la Policía ¡¿Municipal o Nacional?! Que más da. Igual los dos. Pero para eso no hace falta llamar a Lucas, ¿y si se entera?